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Situación de las mujeres en Ucrania

*Situación de las mujeres en Ucrania aparece en el podcast:

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Hoy vamos a hablar sobre Ucrania, compañeras. Aunque sabemos que ya habréis leído y escuchado de todo sobre esta guerra, nosotras queremos trasladaros también una explicación, un resumen de cómo se ha llegado a esta situación. Porque no siempre se está contando todo, y sobre todo no siempre lo que se está contando se está contando objetivamente. Así que nosotras nos hemos asesorado con mucho, mucho mimo para poder dar una visión de este conflicto.

Ya sabéis esa frase famosa, que se le atribuye a Hiram Johnson, que dice que la primera víctima de una guerra es siempre la verdadVivimos en tiempos de mucha crispación, mucha manipulación interesada de la información y mucha gente empeñada en malinterpretar lo que se dice. Desde el primer día hemos visto en redes gente posicionada desde el minuto 1 en uno u otro lado, gente que además creía que lo que está pasando empezó la semana pasada. Nosotras tenemos muy claro quién es Putin y qué es la Rusia de Putin. Hicimos hace unos meses un repaso sobre la situación de las mujeres allí, y recordaréis que las conclusiones no fueron precisamente buenas. 

El régimen de Putin es autoritario, represor y corrupto. Putin y Rusia, por mucho que se empeñe algún sector mediático en general y algún Toni Cantó en particular, nada, NADA tienen que ver con el comunismo. En el plano internacional mantienen alianzas con países con regímenes comunistas, sí, heredadas de la época soviética y que responden a intereses estratégicos, de contrapeso a la influencia estadounidense y otanista.  Que no hace falta repetir lo que opinamos de EEUU y la OTAN.

Pero la ideología de Putin y de su partido, Rusia Unida, se alinea no con el comunismo ni con la izquierda, sino más bien con la extrema derecha. Por eso Vox tardó un día enterito en hablar de la guerra que se había iniciado. Por su autoritarismo, por su ultranacionalismo, por sus perspectivas imperialistas, por su misoginia y homofobia y por otras mil cuestiones. 

En Europa, los sectores y políticos próximos a Putin han sido gente como Matteo Salvini, Marine Le Pen, Viktor Orban o como el propio Abascal, del que precisamente se ha reflotado estos días un tuit de 2015 loando a Putin. Ahora andan todos como locos negando esas relaciones, pero es que han dejado muchas pruebas de ellas a lo largo de los últimos años. Hace muy pocos días, sin ir más lejos, la Eurocámara publicaba un informe con las conexiones y la financiación de la Rusia de Putin a organizaciones europeas de extrema derecha. Allí no aparecen ni Podemos, ni IU ni el PCE, pero sí, por ejemplo, las relaciones entre un magnate ruso muy próximo a Putin y Hazte Oír.

Nosotras condenamos la invasión rusa de Ucrania, nos parece una auténtica burrada. Eso sí, esta repulsa no nos impide ser muy conscientes de la hipocresía que está rodeando la reacción occidental al conflicto. EEUU invadió Irak con la excusa de la existencia de unas armas que no existían, empezó una guerra que todavía no ha terminado y que ha acabado con la vida de cientos de miles de personas , y por ejemplo nadie echó a USA del Mundial de Fútbol. 

En España, por ejemplo, tampoco se tiene problemas en hacer negocios con Arabia Saudí mientras bombardea y masacra a civiles en Yemen, o mientras desprecia y maltrata a las mujeres. Israel ahí está, masacrando Palestina, y no vemos al mundo volcarse con la ciudadanía masacrada. La doble moral y el racismo se dejan ver estos días con menos vergüenza que nunca.

Y no hace ni falta recordar que no todas las personas refugiadas que huyen de una guerra encuentran en Europa los brazos abiertos que ahora sí ofrecemos, por suerte, a los ucranianos y ucranianas.

Lo primero que hay que tener claro es que el conflicto en Ucrania responde fundamentalmente a intereses geoestratégicos de Rusia, aunque tampoco es descartable que hayan influido cuestiones como la necesidad de Putin de desviar la atención de la mala situación interna del país, en una especie de huida hacia delante. 

Desde luego, lo que es difícil de comprar es eso de que el motor del conflicto es “desnazificar” Ucrania, purgar a los nazis que campan allí. Y no porque en Ucrania no haya tenido mucho peso la extrema derecha en los últimos años, porque es verdad que lo ha tenido. Pero es que la Rusia de Putin también lo tiene, y las ideas imperialistas y fascistas de Aleksandr Duguin, político y filósofo ruso, tienen un enorme peso en los círculos de poder rusos, como también tienen en la mitad de la extrema derecha europea.

Cuando desapareció la URSS, a principios de la década de los 90, Rusia recibió garantías de Occidente de que se iba a respetar su seguridad y de que la OTAN no iba a expandirse hacia los espacios de tradicional influencia rusa. Eso se ha incumplido sistemáticamente. La OTAN se amplió hacia el este primero en 1999 y después en 2004, y Rusia tragó con ello. No solo tragó, sino que por aquellos años Putin incluso aceptó las invasiones estadounidenses de Afganistán y de Irak, pero advirtiendo de que la línea roja de esas invasiones estaba en Georgia y en Ucrania, y de que bajo ningún concepto iba a permitirle a la OTAN llegar hasta esos países. 

Ya se nos ha medio olvidado, pero en 2008 Rusia invadió Georgia y aunque los motivos inmediatos fueron otros, en el fondo de esa operación militar ya estaba la intención de cortocircuitar el acercamiento entre Georgia y la OTAN.

En Ucrania, entre 2013 y 2014, tuvieron lugar las famosas manifestaciones en el Maidán, en Kiev, contra el gobierno ucraniano prorruso de Víktor YanukóvichEsas manifestaciones, muy violentas, al final acabaron desalojando del gobierno a Yanukóvich, que no dejaba de ser un señor que había sido elegido en unas elecciones limpias, supervisadas internacionalmente, en 2010. Todo ese movimiento ciudadano contra Yanukóvich no fue nazi, ni estuvo todo dirigido por EEUU y Occidente. Pero es evidente que hubo muchos neonazis participando en él de forma muy activa, y es evidente también que hubo apoyo occidental. 

Cuando se produjo todo esto había un partido fascista, Svoboda, con 37 escaños en el parlamento. Y en el nuevo gobierno ucraniano que se formó tras echar a Yanukóvich, estos fascistas aportaron un viceprimer ministro y tres ministros, nada menos. 

En este contexto fue en el que, en 2014, Rusia ocupó Crimea y luego se la anexionó, y estalló, en el Este de Ucrania, en el famoso Donbás, una rebelión armada separatista que con apoyo ruso consiguió controlar una parte de las provincias ucranianas de Donetsk y de Lugansk

En Ucrania, un 30% de la población tiene el ruso como lengua materna, y se concentraba en Crimea y en esa zona este del país. Esta población rusófona además no ha sido bien tratada por Ucrania en los últimos 30 años, ni siquiera se ha reconocido el ruso nunca como lengua oficial, por ejemplo. El caso de Crimea es muy particular, porque además de tener una población sobre todo rusa, es que había sido parte de Rusia hasta que Kruschev, que era ucraniano, decidió dársela a Ucrania en 1954. 

Como entonces todo era Unión Soviética pues daba igual, pero claro, al disolverse la URSS esa zona, históricamente rusa, se quedó en Ucrania. Además, en Crimea está una base naval básica para Rusia que es Sebastopol. 

El tema de la rebelión independentista en el este de Ucrania también es muy importante. De hecho, nosotras desconfiamos de los análisis de lo que pasa en Ucrania que no hablan de esto. La rebelión de estas zonas en 2014, declarando dos repúblicas independientes sin reconocimiento internacional, dio paso a una guerra que sigue activa, entre el Ejército de Ucrania y estos independentistas de Donbás. Una guerra en la que antes de empezar la invasión rusa habían muerto ya 14.000 personas

Ucrania ha bombardeado indiscriminadamente esta zona y es más, incluso en este contexto de agresión rusa sigue bombardeando el Donbás. Causando también bajas civiles, por cierto. En esta zona del Donbás, las organizaciones de Derechos Humanos han documentado cientos de casos de violaciones perpetradas por combatientes de los dos bandos en conflicto. Estos crímenes están quedando sin castigo, y ahora hay periódicos españoles, como el ABC, que están borrando noticias antiguas en las que se hablaba de crímenes de milicianos ucranianos. Lo cual nos da también la medida del nivel de manipulación informativa en el que estamos metidas. Y la situación del Donbás no puede ser ignorada. También hay que garantizarle una salida en paz a la ciudadanía del este de Ucrania.

Desde 2014 la situación en Ucrania quedó por lo tanto con Crimea anexionada por Rusia, una situación de guerra en el este, y sucesivos gobiernos pro occidentales en Kiev. Rusia en realidad salió perdiendo con lo que pasó en 2014, porque antes controlaba toda Ucrania, con un gobierno afín en Kiev, y luego pasó solo a tener Crimea y esas pequeñas zonas del este. La Ucrania proocidental posterior a 2014, no ha sido precisamente un ejemplo de democracia, como se nos quiere de alguna forma vender ahora. Por suerte, la extrema derecha, que tuvo ese papel tan importante después del Maidán, ha ido perdiendo peso político. 

En las últimas elecciones el partido Svoboda solo tuvo un diputado. Pero los discursos de la extrema derecha han seguido teniendo peso a muchos niveles, y en el ejército ucranio indudablemente ha habido y hay unidades nazis y neonazis. No son una cosa anecdótica, ni se reduce a ese Batallón Azov del que oímos hablar tanto. 

La corrupción, la represión y el uso de la violencia institucional, el poder político enorme de los oligarcas ucranianos -mayor todavía del que tienen los oligarcas en Rusia- o la restricción de libertades también han estado a la orden del día. Basta recordar, por ejemplo, que en 2015 se ilegalizó directamente el Partido Comunista Ucraniano, que era un partido que en 2012 había tenido más del 13% de los votos en el país.

En los últimos años empezó un acercamiento entre Ucrania y la UE, y entre y la OTAN. Un acercamiento que en 2021 se intensificó, con un importante envío de armas de la OTAN a Ucrania, entre otras cuestiones. Y ya hemos dicho que esa expansión de la OTAN hacia Ucrania es una línea roja de la política exterior rusa. Una línea roja que estaba trazada antes de Putin. Otra cosa es cómo ha reaccionado Putin a esto, de una forma brutal e inadmisible, como lo es cualquier agresión militar a otro país para salvaguardar intereses propios. 

Pero tampoco nos engañemos: perfectamente podríamos haber visto la misma reacción si hubiera sido EEUU quien se hubiese encontrado con algo parecido en sus fronteras. Y ahí está la crisis de los misiles de Cuba del año 1962, sin ir más lejos, para probarlo. Desgraciadamente, así funciona este mundo de mierda.

Y explicado ya todo esto, ¿qué podemos decir sobre la situación de las mujeres en Ucrania? 

Bueno, un tema que se ha tratado bastante estos días en los medios es la de los vientres de alquiler. En los últimos años Ucrania se ha convertido en un ejemplo perfecto de la hipocresía de muchos países ricos en torno a este tema. Al mismo tiempo que se prohíbe la explotación reproductiva en países como el nuestro, y con ello el gobierno de turno se lava las manos y se quita de encima polémicas y manifestaciones, se abren las puertas a alquilar vientres en otros países. Se subcontrata el asunto, vaya. 

Se estima que al menos 2.500 bebés nacen al año en Ucrania, listos para su compra. Nos ha dado tremendo asssssco visitar la web de la principal empresa que ofrece estos servicios en el país, BioTexCom. Allí hemos visto por ejemplo que el paquete más “económico” para comprar un bebé cuesta 39.900 euros y es más barato porque los compradores no pueden seleccionar el sexo del bebé y el tiempo de espera puede ser de hasta un año. Pero si no quieres esperar tanto, está el pack de 64.900 euros, con el que sí puedes elegir sexo y el tiempo en la cola es de máximo cuatro meses para alquilar a la mujer. Así, parejas ricas y con mucho apego a sus genes pueden alquilar a una mujer para comprarse un bebé. Parejas, eso sí, casadas y heterosexuales, porque las parejas LGTB y las que no estén casadas no pueden acceder a la compra de bebés en Ucrania

Y amigas, con qué cuidado, qué cariño y qué respeto tratan estos días a estos compradores de niños los medios españoles, cuando hablan con ellos para que nos hablen de su preocupación por si resulta que con la guerra se quedan sin niño y sin dinero. Los entrevistan como si esto no fuera explotación de las mujeres más pobres, y además una actividad ilegal en España. 

Mencionado el tema LGTB, diremos también que Ucrania no destaca por ser un país muy avanzado en este ámbito. La homosexualidad es legal, las lesbianas tienen acceso a la fecundación in vitro y los solteros pueden adoptar independientemente de su condición sexual. Pero a partir de ahí, no se reconocen las uniones de personas del mismo sexo, ni por supuesto la adopción conjunta, ni mucho menos los matrimonios homosexuales, vetados, ojo, por la propia Constitución ucraniana.

Las personas con discapacidad apenas cuentan con infraestructuras adaptadas, y después de las bombas, pues os podéis imaginar. Casi ninguna información sobre esto, ni tampoco sobre familias monomarentales ni en español ni en inglés. Solo hemos encontrado un artículo que volcaba las cifras de 33.775 familias numerosas monomarentales frente a 1.400 monoparentales numerosas. Casi na.

Otro tema fundamental cuando hablamos de la situación de las mujeres en Ucrania es la violencia machistaAlgunos feminicidios en Ucrania dieron la vuelta al mundo en su día, como el de la chica de 18 años que fue violada en manada, estrangulada y quemada viva en 2012. Pero no existen datos ni estudios específicos sobre el tema. Sólo tenemos el número total de mujeres asesinadas, ya sea a manos de una mujer o un hombre: 465 en 2018, 429 en 2019 y 405 en 2020. 

La ONG feminista ucraniana, “Perspectivas de Mujeres”, ha trabajado tanto para lograr que el gobierno empiece a hacer estadísticas como para intentar ofrecerlas de manera independiente, pero no hay nada publicado todavía y dada la situación no esperamos que lo haya pronto. De todas formas, creo que el mismo dato de mujeres asesinadas en total habla por sí solo. 

En España, con una población parecida a la de Ucrania, en 2019 hubo 126 mujeres asesinadas en total. Cuatro veces menos, para hacernos una idea. 

También podemos señalar que Amnistía Internacional ha reportado aumentos en los casos de violencia machista del 76% y del 158% respectivamente en las zonas de Donetsk y Lugansk, bajo control ucraniano en el año 2018. Ese mismo año, se aprobó en Ucrania una Ley de Prevención Y Lucha Contra la Violencia Doméstica, ley que contempla órdenes de alejamiento de emergencia, unidades especializadas en violencia machistas, refugios… Pero parece que la implementación de la ley deja mucho que desear, y eran muy pocas las mujeres que llegaban a denunciar agresiones. 

Además, hemos visto, por una parte, que los maltratadores tienen que acumular dos sanciones administrativas por maltrato antes de que se inicie un proceso penal contra ellos. Dos sanciones ADMINISTRATIVAS, como si se te hubieras aparcado en doble fila, sabes?Y por otra parte, que a los policías y a los militares acusados de violencia machista no se les procesa en tribunales normales, lo que les permite muchas veces eludir los cargos.

Otro aspecto también a reseñar es el de la prostitución y la trata en UcraniaLa prostitución es ilegal, pero no se persigue y está muy extendida, hasta el punto de que Ucrania ha venido siendo un destino común para el turismo sexual de los europeo. Y qué decir de la trata. Muchas veces se ha señalado que Ucrania es el país europeo con más víctimas de trata. Este es un ámbito en el que es difícil hacer cuentas fiables, claro. Pero es evidente que el tráfico de mujeres es un problemón, y eso que había mejorado bastante en los últimos quince años. En la década de 1990, desde que desapareció la URSS, se estima que fueron traficadas en torno a medio millón de mujeres ucranianas. Date cuenta.

Por lo demás, Ucrania comparte bastantes cosas con Rusia en cuanto a derechos y situación de las mujeres. 

La ley del aborto ucraniana, por ejemplo, que permite el aborto libre durante las doce primeras semanas de embarazo, pues sigue siendo la misma desde la época soviética.  

Ya para terminar, os voy a dar algún dato así general. 

Por ejemplo, podemos señalar que las mujeres ucranianas tienen un alto nivel educativo, superior al de los hombres, pero aun así la brecha salarial es de un 26%, cobran un 26% menos. Les afecta más el paro y son minoría en puestos de responsabilidad. 

Un 60% de los puestos de altos funcionarios, legisladores y gerentes los ocupan hombres. 

Y todavía están más marginadas del poder político. Actualmente, son apenas el 20% en el parlamento y menos del 14% dentro del gobierno ucraniano. 

Pero la verdad es que tampoco queremos detenernos más en este tipo de datos, que se están quedando obsoletos por momentos con todo lo que está pasando estos días. Habrá que ver, en las próximas semanas, meses y años, cómo va a afectar este conflicto a las niñas y mujeres en Ucrania, a su situación y a la violencia que sufren. 

No nos parece prudente  ponernos a elucubrar sobre qué va a pasar en esta guerra. Sí os diremos que para hacer frente a este contexto de enorme manipulación informativa, recomendamos la lectura de profesionales que tienen un largo recorrido en el estudio de la realidad geopolítica de Europa del Este. Ya sea periodistas, como Pilar Bonet o Rafael Poch Feliu, como gente del ámbito universitario, como José María Faraldo o Carlos Taibo. El libro de este último, Rusia frente a Ucrania. Imperios, pueblos, energía, es una buena forma de aproximarse a los orígenes del conflicto. 

Si se quiere encontrar información fiable sobre el desarrollo de la guerra, es buena idea recurrir a medios de países que no estén claramente alineados en este conflicto.

Nosotras, por nuestra parte, esperamos que acabe ya, y que se deje vivir en paz a toda esas personas que ahora están escondidas, temblando, huyendo o enterrando a familiares, y que no quede, como siempre, un reguero de víctimas inocentes mientras un puñado de señores deciden sobre sus vidas trazando líneas en mapas sentados cómodamente en sus despachos.

Ilustraciones > Canina Walls

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