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Situación de las mujeres en Túnez

*Situación de las mujeres en Túnez aparece en el podcast:

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Túnez es un país más bien pequeño, tres veces menos extenso que España, en el que viven unos 12 millones de personas. Es un país muy uniforme étnica y religiosamente, donde el 98 o el 99% de la población es musulmanaEn los medios de comunicación occidentales, la imagen del país está muy vinculada a su etiqueta como “el país más feminista del mundo árabe”, o “país más igualitario del mundo árabe”. ¿Esto es realmente así o es solo propaganda?

Bueno, pues como pasa con estas cosas, cuanto más profundizas más difícil se hace dar respuestas contundentes. Sí que desde luego hay un componente propagandístico en todo esto, y desde Túnez mismo se lleva mucho tiempo promocionando esta imagen porque le sale rentable, de cara a sus relaciones con los países occidentales, al turismo, etcétera. Pero aun así, se puede decir que sí es cierto que es una excepción para bien dentro del mundo árabe. Lo que pasa es que eso no significa ni mucho menos que allí la situación sea similar a la que existe en algunos países occidentales. 

Vayamos por partes. 

Túnez fue una colonia francesa desde finales del siglo XIX hasta el año 1956, cuando logró la independencia. En teoría, como monarquía constitucional, con el Rey Muhammad VIII. Pero en la práctica, el que mandaba desde el primer momento era el entonces primer ministro, el líder histórico del independentismo tunecino, Habib Burguiba. Unos meses después, en 1957, Burguiba se cargó la monarquía y estableció una república con él como presidente. Burguiba fue presidente de la República de Túnez nada menos que 30 años, entre 1957 y 1987. Su régimen fue una dictadura, claro. Una dictadura personalista con un partido que copaba todo el poder; el Partido Neo-Destur, llamado luego Partido Socialista Desturiano. Y esa dictadura desarrolló un programa socialista y de occidentalización. 

El régimen de Burguiba se puede ubicar en lo que se ha denominado a veces “socialismo árabe”, concretamente. Un modelo que Burguiba había empezado a poner en marcha incluso siendo primer ministro, en esos meses en los que había monarquía todavía, y que trajo cambios importantes para la situación de las mujeres tunecinas, luego veremos por qué.

Ya en 1956 se aprobó el llamado Código de Estatus Personal, que abolía la poligamia, legalizaba el divorcio a demanda tanto del hombre como de la mujer y establecía que los matrimonios solo se podían dar sobre el supuesto de un mutuo consentimiento, entre otras cosas.  En 1957 aprobó el derecho a voto para las mujeres, aunque ya os he dicho que bueno, elecciones libres no había ni mucho menos, y a partir de 1959 son también elegibles las mujeres para ocupar cargos públicos. Ese año, en 1959, se aprueba una Constitución en la que ya figura el principio de igualdad entre hombres y mujeres. 

Así que en Túnez se llega a la década de 1960 con una situación en la que las mujeres, al menos legalmente, podían: votar, ocupar cargos, abrir negocios, divorciarse, acceder a cualquier trabajo o tener cuentas bancarias, por ejemplo. En un momento, en el que no hace falta que os recuerde, cómo era la situación de las mujeres en España, sin ir más lejos. En 1973 se añade el derecho a abortar durante los 4 primeros meses de embarazo, y se empiezan a abrir centros de planificación familiar, también. Para entonces, las mujeres en Túnez llevaban ya más de una década teniendo acceso legal a métodos anticonceptivos.  

En 1987, Burguiba fue depuesto por un extraño golpe de Estado promovido por su entonces primer ministro, Ben Ali. Digo que fue extraño porque lo que pasó es que a Burguiba lo declararon senil un grupo de médicos y Ben Ali tomó el control del país. Por eso, a veces se habla de “golpe de Estado médico”. 

Este nuevo presidente, que va a gobernar también de forma dictatorial, llevó al país por la senda neoliberal. Fue un régimen corrupto y represor, pero  no puede decirse que con Ben Ali se produjera un retroceso en la situación de las mujeres. Porque tanto Burguiba como Ben Ali abogaban por la secularización del EstadoDe hecho, ambos se enfrentaron y reprimieron al islamismo. En el caso de Ben Ali, con gran dureza y cometiendo todo tipo de excesos, sobre todo desde que vio cómo en la vecina Argelia los islamistas conseguían tomar el control en 1992.  

Pero en lo que se refiere a la situación de las mujeres, se dieron incluso algunos pasos más. En 1993 se reformó ese Código de Estatus Personal que os comentaba antes para favorecer la igualdad dentro de los matrimonios, en cuanto a la patria potestad, las custodias o la división de los bienes en caso de divorcio, por ejemplo. Claro que, la dictadura de Ben Ali no sólo reprimió a islamistas. También reprimió a todas las fuerzas prodemocráticas, y a toda la oposición a su régimen. De cara a Occidente, muchas veces utilizó esta condición de país avanzado en materia de derechos de las mujeres dentro del espacio árabe para blanquearse. 

Además de represor, fue un régimen muy corrupto, que finalmente cayó en 2011 con la llamada Revolución del Jazmín o de la Dignidad, que abrió paso en otros países de la zona a las llamadas “primaveras árabes”, que como sabéis han tenido al final una profundidad y unos efectos muy desiguales según el país al que nos refiramos.

En Túnez, a raíz de este estallido popular se consiguió como os digo hacer caer al dictador, Ben Ali, que se exilió a Arabia Saudí, donde murió en 2019. Y se consiguió también implantar un sistema representativo, con partidos políticos, elecciones libres y demásUna democracia representativa, diríamos. Aunque a mí, es que me cuesta lo de usar el término democracia, ya no sólo para referirme a lo que hay en Túnez, sino que para lo de aquí también me cuesta. Pero en el caso de Túnez, todavía más, sobre todo cuando vemos cosas como las detenciones masivas este mismo año 2021 durante una serie de protestas por el empeoramiento de la situación económica a causa de la pandemia del covid. 

El caso es que este sistema, vamos a decir, democrático, pues para las mujeres ha tenido efectos un poco ambivalentesUn error común en la prensa es vender un poco la situación tunecina como excepción en derechos de la mujer en el mundo árabe, como algo que se ha derivado de la Primavera Árabe. Pero ya estamos viendo que viene de antes, y la Primavera Árabe… ahora os contaré que ha traído cosas buenas y otras pues menos buenas.  

¿La parte buena? Pues a ver, se ha avanzado mucho en lo que se refiere a ir garantizando un marco legal que mejore la situación de las mujeres.  Se han puesto varios pilares muy importantes en este sentido. El primero fue la Ley Electoral de 2011 para elegir una asamblea constituyente, que obligaba a los partidos a presentar listas paritarias, por el sistema de las listas cremallera. El segundo fue la nueva Constitución, redactada y aprobada por esa asamblea constituyente en 2014. En ella no solo se establece la igualdad entre hombres y mujeres así en plan genérico, sino que se recoge también de forma específica que tiene que haber igualdad salarial y paridad en la representación política en todas las asambleas electas del país, no solo a nivel nacional sino también regional. 

Claro, del dicho al hecho siempre hay un trecho, y a día de hoy, aunque en las asambleas locales las mujeres sí están cerca de ser el 50%, en el parlamento andan por el 30%. ¿Cómo es posible? Bueno, pues por ese sistema de las listas cremallera que en otros inconvenientes, tiene el de no obliga a que las listas sean encabezadas por mujeres, lo cual hace que todos sean hombres, son ellos no solo quienes ocupan mejores posiciones sino que salen con más fácil. Por cierto, también son un 30% más o menos las mujeres que ocupan cargos ministeriales.

El tercer pilar, importantísimo, va a ser la aprobación en 2017 de una Ley de Violencia Machista que se redactó, de hecho, tomando como modelo nuestra ley, la Ley Integral de Violencia de Género española de 2004Esta ley tunecina no tiene parangón en el mundo musulmán. Vamos, ni en muchos países no musulmanes. Gracias a esa ley se acabó también con cualquier posibilidad de eludir el castigo por violación casándote con la víctima según las leyes tradicionales musulmanas. 

¿Por qué comento que los efectos de la Primavera Árabe tunecina han sido ambivalentes para la situación de las mujeres? Porque cuando llegó la Primavera Árabe, la situación de las mujeres en Túnez ya era indudablemente buena comparándola con lo que hay en otros países árabes. Además de los derechos que hemos explicado, se había incentivado mucho la educación de las mujeres, no sufrían imposiciones religiosas, etc. De hecho, con el tema del hiyab y demás, deciros que con Burguiba y con Ben Ali llegó a estar prohibido llevarlo en edificios oficiales y en la escuelaTodavía, jurídicamente, sufrían alguna discriminación muy sangrante, pero es que esa discriminación se mantienen, al menos algunas, hasta hoy, como ahora os contaremos.

Entonces, la Primavera Árabe trae esos avances en cuanto a representación política o en cuanto a la lucha contra la violencia machista, pero también supone que los grupos islamistas que los dictadores represaliaban antes y mantenían fuera del sistema, entren de lleno en el juego político y en el debate público. Y no precisamente en una posición marginal.  Desde 2011 y hasta hoy, el partido mayoritario en el parlamento tunecino es Enhada, que podríamos traducir como “Partido del Renacimiento”, y que es un partido islamista. No es un partido islamista radical, es verdad. Afirman que no tienen intención por ejemplo de tocar ese Código de Estatus Personal que garantiza a las mujeres buena parte de sus derechos en la sociedad tunecina. Tampoco se oponen a la participación de la mujer en el ámbito laboral o político y, de hecho, es el partido que más mujeres parlamentarias tiene ahora mismo. Pero sí es un freno para seguir caminando hacia la igualdad porque, por ejemplo, este partido sí quiere acabar con la ley del aborto. 

Tampoco está claro hasta dónde llegarían si gobernasen, porque aunque tienen mayoría en el parlamento, no es mayoría absoluta y nunca han ganado las elecciones presidenciales, tampoco. 

Pero, de la mano de esta introducción del islamismo en el juego político y con un papel protagonista, ha aumentado el peso de lo religioso en la sociedadEso lo cuentan las propias feministas tunecinas.  Cuestiones como el uso del hiyab se han vuelto no sólo comunes sino que existe presión social por utilizarlo, sobre todo en algunos ambientes. A pesar de que legalmente no hay que llevarlo. Esto es pues un síntoma del aumento del peso de lo religioso en el espacio público. No puedo dejar de recomendar una y otra vez “Siempre han hablado por nosotras”, de Najat El Hachmi. Cómo el mundo islámico está sufriendo una radicalización vertiginosa es algo de lo que deberíamos tener conciencia, porque van a ser y son las mujeres las más represaliadas.

El caso, como os digo, es que esos islamistas son un escollo para seguir avanzando en materia de igualdad. Y todavía quedan algunas batallas legales y desde luego muchísimas batallas sociales por librarLegales… pues una importante que tiene planteada del feminismo tunecino es conseguir que las herencias sean iguales para hombres y mujeresPorque a pesar de que la igualdad queda recogida en la nueva constitución, en este ámbito en concreto todavía se sigue pudiendo aplicar la ley islámica de dar a las hijas la mitad que a los hijos varones. Y en cuanto a las batallas sociales, pues qué os voy a contarHay temas como la igualdad salarial, que están recogidos específicamente por las leyes pero en muchos ámbitos no se cumplen. El caso de las mujeres que trabajan en el sector primario en Túnez, en las zonas rurales, es flagrante en este sentido. Cobran mucho menos que los varones. 

La propia integración de las mujeres en el mercado laboral es muy deficitariaEs verdad que vemos mujeres en Túnez en todos los ámbitos y en todas las profesiones: abogadas, médicas, profesoras… Pero son solo un 30% del mercado laboralY además dirigen menos del 10% de las empresas tunecinas. Y eso a pesar de que actualmente las mujeres están mucho mejor educadas: son mayoría en la educación primaria, en la secundaria y sobre todo en la universitaria, donde hay casi el doble de mujeres que de hombres.Entonces, evidentemente lo que está pasando es que cuando salen del sistema educativo, se encuentran con el muro de la discriminación y de la presión de los roles patriarcales. 

Y hay muchos otros temas donde una cosa es la ley y otra la realidad. Esto siempre sigue al final los mismos procesos en todas partes, ya lo sabéis. Un primer paso suele ser conseguir que se aprueben leyes que favorezcan la igualdad. Un segundo paso, conseguir que de verdad esas leyes se apliquen. Y un tercer paso, garantizar que las mujeres estén libres de presiones sociales y familiares que les permitan hacer uso de los derechos que les dan las leyes. 

Un ejemplo sin salirnos de Túnez. En 2017 se aprobó una ley que permite a las mujeres musulmanas contraer matrimonio civil libremente con hombres de otras religionesBueno, pues bien, ¿no? O sea, lo que debería ser, vaya. ¿Pero qué pasa? Pues que los propios funcionarios que tienen que formalizar esos matrimonios muchísimas veces se declaran objetores de conciencia para no hacerlo. Y que las presiones sociales en muchos ambientes para que esos matrimonios no se den, son enormes. Entonces pues bueno… Para las mujeres cualquier avance es al final una montaña que escalar. Y son tantas cosas las que hay que ir ahí quitando de en medio…

Así que más allá de la situación legal, pues la situación concreta en Túnez, nos habla por ejemplo de una extensión muy muy grande de la violencia machistaUna encuesta del Ministerio de la Mujer estima que el 47% de las tunecinas sufren violencia en el ámbito doméstico a lo largo de sus vidas. Y en 2020, ese mismo Ministerio informó de que con los confinamientos en pandemia, las denuncias por violencia machista se habían multiplicado por siete. Está esa Ley pionera en el mundo árabe que os contaba, de 2017, pero faltan medios y el sistema previsto legalmente no funciona ni medianamente regularEl propio Ministerio de Justicia ha reconocido, por ejemplo, que entre 2019 y 2020 se presentaron unas 65.000 denuncias ante las unidades especializadas de violencia contra la mujer de las que se tramitaron menos de 4.000. Estas cifras se traducen en feminicidios. Esto lo sabemos bien. No sabemos exactamente cuántas, porque Túnez por ejemplo no da a día de hoy datos oficiales de feminicidiosPero vaya, que hay un goteo de casos continuo

Eso sí, es un país en el que hay bastante movilización feminista. La última gran movilización del feminismo tunecino la vimos recientemente, en mayo de este año. Hubo una ola tremenda de indignación para pedirle al gobierno que se tomase en serio la violencia machista. El detonante fue el asesinato de Refka Cherni, una mujer de 26 años, madre de tres criaturas, que había denunciado varias veces sin conseguir nada hasta que su marido la mató a tiros. En definitiva, nos encontramos con un país que tiene digamos la etiqueta de ser el más avanzado del mundo árabe en cuanto a derechos de las mujeres, pero donde la realidad social, más allá de la legal, deja mucho que desear.  

Otro aspecto que no queríamos dejar de mencionar es el de la maternidad, el de las familias monomarentales, sobre todoQue tienen una situación durísima, sufren un tabú social tremendo y además las criaturas no reconocidas por el padre son consideradas ilegítimas y tienen menos derechos. Así que las madres tienen que embarcarse en un proceso legal para conseguir pruebas de paternidad, incluso si las han violado, porque es la forma de lograr, por ejemplo, una manutención… Muy jodido. Hay ONGs y asociaciones que las ayudan, pero en los casos en que no tienen apoyo de la familia su situación es terrible. 

La prostitución en Túnez es también una excepción absoluta en el mundo árabe, y no precisamente para bien, porque es totalmente legal. Bueno, totalmente legal… la que es legal, claro. Porque hay trata, y mucha. La Instancia Nacional de Lucha Contra la Trata en Túnez informó de que en 2020 los casos de explotación sexual de menores se habían disparado un 180%. O sea, tienes una población femenina súper formada, a la que le pones trabas para entrar en el mundo laboral, para dirigir empresas y para todo… Pero oye, para ser prostituidas, todo facilidades. 

Por último, en cuanto a los derechos LGTB, pues Túnez tiene mucho de excepcional dentro del ámbito musulmán, por desgracia. La actividad sexual homosexual está prohibida y penada con cárcel. Además, en los últimos años se reporta desde varias ONGs un aumento de las detenciones y los procesos judiciales. Las penas ascienden hasta los tres años de cárcel. La falta de derechos es absoluta y socialmente la presión contra la homosexualidad es bien fuerte. Hay campañas pro-legalización, en las que están metidas de lleno asociaciones feministas como la Asociación de Mujeres Demócratas de Túnez y hay varias organizaciones LGTB también, que son legales además, como la Asociación Shams, que en 2017 puso en marcha la primera emisora de radio LGTB del mundo árabe… Pero no se consigue la descriminalización de momento. 

Y estas asociaciones pues aun siendo legales, como os digo, tienen una vida muy jodida, las activistas LGTB reciben violencia, continuas amenazas de muerte… En resumen, las compañeras tunecinas tienen por delante muchos muros que derribar.

Ilustraciones > Canina Walls

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