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Situación de las mujeres en Jamaica

*Situación de las mujeres en Jamaica aparece en el podcast:

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Jamaica como sabéis es una isla caribeña, bastante pequeñita, con una extensión parecida a la de Asturias, por ejemplo, menos de 11.000 kilómetros cuadrados, en la que viven unos 3 millones de personas. 

Cristóbal Colón llegó allí en 1494 y la isla fue dominada por los españoles hasta mediados del siglo XVII, cuando después de una serie de ataques los ingleses consiguieron hacerse con ella. Y hablo siempre en masculino porque es así, sabéis que los blancos machos muy machos, han estado históricamente robando tierras a tiros para luego ir cambiándole la bandera, ya sea por las malas, ya sea repartiéndoselas como buenos hermanos blancos.

Y así se quedó la cosa: con Jamaica como colonia británica desde el siglo XVII hasta 1962,  hasta ayer como quien dice, cuando consiguió independizarse del Reino Unido. Y, bueno, que sigue con la reina de Inglaterra como soberana, no te creas tú que…

Entre 1958 y 1962 hubo un intento de hacer una Federación con todas las colonias insulares que tenía Gran Bretaña por esa zona: se juntaron Jamaica, Trinidad y Tobago, Barbados… que por cierto, Barbados acaba de constituirse en república el otro día, quitando a la reina de Inglaterra como soberana… a tomar viento, señora. 

Pero el caso es que aquello no funcionó y muchas de esas islas, caso de Jamaica, se independizaron de los británicos definitivamente. 

Esa independencia fue pactada con Gran Bretaña sin una guerra de por medio, como sí pasó en muchos otros sitios. A día de hoy, es uno de los países con una de las situaciones más duras dentro de la zona del Caribe. De los 15 países que componen la CARICOM, la Comunidad del Caribe, Jamaica es el cuarto con un Índice de Desarrollo Humano más bajo y el tercero con un PIB per cápita más bajo. Está en poco más de 4.000 euros anuales por habitante. 

Además, el covid y el descenso del turismo internacional se ha notado muchísimo, como podéis imaginar. El país que peor está en esa zona, por cierto, es Haití, como sabéis. A ver si un día sale ganadora Haití en la encuesta, que la prensa solo nos habla de Venezuela para mal y de Estados Unidos para bien. Por qué será.

Un 70% de la población jamaicana es cristiana, protestante en su mayoría, y luego hay algunas religiones muy minoritarias como la rastafari, que practican un 1% de la ciudadanía jamaicana. El peso del cristianismo es fuerte e influye mucho en que la sociedad sea muy muy conservadora, como vamos a ver. En algunos aspectos concretos, podríamos decir que Jamaica está aparentemente medio bien. Sobre todo en lo que se refiere a la participación de las mujeres en el mundo del trabajo, porque según datos recogidos en el Índice de Género e Instituciones Sociales de la OCDE, las mujeres son el 41% de la fuerza de trabajo en el sector privado y el 59% en el sector público. 

Además, se suele siempre señalar que Jamaica es el país del mundo donde hay más mujeres en puestos de gestión. El 59% de los cargos gerenciales los ocupan mujeres. Lo que pasa es que, como siempre, hay un techo de cristal evidente, y cuando nos vamos a altos puestos directivos las mujeres son una pequeña minoría. 

Los ingresos femeninos son solo el 63% de los masculinos, porque los peores trabajos están feminizados, los cuidados recaen sobre las mujeres y eso impacta tanto en su carrera laboral como en el tiempo que pueden dedicarle al trabajo remunerado… Con estos datos, esa primera imagen de la buena integración de la mujer en el mundo laboral pues ya se matiza. 

Por cierto, también pasa que hay baja retribuida de maternidad pero no de paternidad. ¿Qué te parece?. 

Además, echar a una mujer del curro por estar embarazada sale bastante barato, porque incluso en el caso de que se pruebe judicialmente y tal, al empleador como máximo le podría caer una multa de 1.000 dólares y 6 meses de prisión. A la cárcel no van, y el dinero ni lo notan, claro.

A nivel político la cosa está peor. Las mujeres son clara minoría en los gobiernos locales, en el parlamento -donde ocupan el 28,5% de los escaños- y en el Gobierno. Hay solo 4 mujeres ministras, más o menos el 20% del gabinete. 

Por otro lado, Jamaica es uno de los todavía pocos países del mundo que han estado liderados por una mujer. Concretamente por Portia Simpson, que fue primera ministra entre 2012 y 2016 por el Partido Nacional del Pueblo, que es el gran partido de centro-izquierda de Jamaica. El otro gran partido político del país, de centro-derecha, se llama Partido Laborista. Se llama así porque nació como un partido más de izquierdas, vinculado al Partido Laborista británico, pero ha evolucionado hacia la derecha. Cosas veredes. Aunque bueno, ya estamos curás de espanto con los nombres confusos, aquí mismo tenemos al Partido Socialista Obrero Español que ni obrero ni socialista. Bueno, y con Unidas Podemos igual también, que no es que nos esté uniendo mucho, la verdad. El caso, que me desvío, es que en general la infrarrepresentación de las mujeres en política es un hecho, y no hay instrumentos legales, como una ley de cuotas por ejemplo, destinados a corregir el problema.

En el ámbito educativo la situación de las mujeres sí es mejor que la de los hombres. Es un país donde las mujeres son mayoría en todos los niveles educativos, sobre todo en las universidades, y donde además la tasa de analfabetismo femenino, de un 7% aproximadamente, es menos de la mitad que la tasa de analfabetismo masculino.

Ahora, hablemos del aborto en Jamaica. Es un país bastante conservador y muy cristiano, como os decía, y el aborto está prohibido y criminalizado. Pero a un nivel muy bestia, además. La única excepción son algunos casos en los que peligra la salud de la madre, pero no las violaciones ni el incesto. Y además, el grado de criminalización es tremendo, porque se contemplan penas de hasta cadena perpetua para la mujer que aborte. En la práctica, afortunadamente, no pasa, pero la ley es esa.

Sí es más frecuente, sin embargo, que se encarcele a médicas y médicos por practicar abortos. La misma participación en un aborto, aunque sea aconsejando, puede conllevar hasta 3 años de cárcel. Que la persecución judicial directa se lleve a cabo más bien contra los y las sanitarias es por una cuestión sobre todo de volumen, no os creáis, no hay infraestructura para perseguir a las 22.000 mujeres que se calcula que abortan clandestinamente en el país cada año. Hay un dato que afirma que un 43% de todas las complicaciones durante el embarazo temprano que se atienden en el sistema sanitario jamaicano son en realidad complicaciones derivadas de abortos clandestinos. 

¿Hay algún movimiento para acabar con esta legislación tan rancia, misógina y peligrosa? 

Pues sí. Este año, por ejemplo, varias feministas pusieron en marcha una web llamada “Abortion Jamaica” en la que se comparten experiencias personales de abortos, de forma anónima, claro, para visibilizar el tema. También en el parlamento hay sectores proabortistas, aunque son una minoría. El objetivo, de todas formas, es ir avanzando hacia una ley más permisiva por la vía parlamentaria, porque el conservadurismo social es grande, como os digo, y es muy probable que si esto se plantease ahora mismo en un referéndum no saliese adelante. 

Este conservadurismo social se deja notar también en temas como el divorcio, que es legal pero para divorciarse se exige haber estado casados un mínimo de 2 años, llevar viviendo separados al menos un año y poder aportar pruebas de que la ruptura es irreparable y definitiva desde hace al menos seis meses. Esto al final lo que hace, como estaréis pensando, es dificultar el proceso de divorcio, y a veces lleva a mujeres que están en una situación de vulnerabilidad o de violencia, a no librarse de su verdugo hasta que el patriarcado quiera.

Una cosa que a mí me ha sorprendido es que en Jamaica existe algo llamado “regla del decoro”, que no es ni más ni menos que un código de vestimenta para mujeres. En los edificios públicos jamaicanos, hospitales, bibliotecas, edificios gubernamentales y demás, se prohíbe la entrada a las mujeres por vestir camisetas sin mangas, tops o minifaldas. Esto en un país tropical, que claro, no es lo mismo que te prohíban ir en camiseta en Islandia que en Jamaica… Aunque es verdad que el Gobierno dio instrucciones en 2018 para que se quitasen, lo cierto es que siguen funcionando en muchos lugares. 

Lo que sí se ha revocado hace pocos años es una ley de 1942 que restringía la capacidad de las mujeres para trabajar de noche. Una ley a la que con el tiempo se le habían ido añadiendo muchas excepciones, trabajos que sí podían hacer las mujeres de noche, vaya, y que en la práctica pues ya no funcionaba, pero que hasta hace poco no se dejó sin efecto plenamente, que ya es algo que dice mucho.

Claro, alguna estará pensando: bueno, eso de prohibirnos los trabajos de noche, dentro de una mentalidad rancia de los años 40, pues igual suena un poco también a intentar impedir la prostitución. Que no hay mal que por bien no venga, ¿no? Pues mira… sí pero no. ¿Es ilegal la prostitución en Jamaica? Sí, es ilegal. ¿Qué significa eso en la práctica? Pues nada. Porque Jamaica es uno de los grandes destinos de turismo sexual a nivel mundial. Y además, en este caso, no solo de turismo sexual de hombres sino también de mujeres, por esa cosa de la igualdad mal entendida y la suplantación de roles, que consiste en que algunas mujeres, con pasta, mayormente, entiendan que es muy transgresor repetir patrones de comportamiento de mierda. Que este es un melón que está ahí también, amigas. 

Entonces pues bueno, bajo la tapadera de locales de masaje o locales de striptease, o de forma privada, pues la prostitución no solo funciona tranquilamente en Jamaica sino que ya os digo que está extendidísima, obviamente la dominante es aquella donde son las mujeres las prostituidas. 

Alguna estimación habla de cerca de 20.000 mujeres prostituidas. En un país de 3 millones de habitantes, ojo. Y tanto la trata como la prostitución infantil son un problema serio en Jamaica, agravado por la situación económica tan difícil que padece la población.

Más cosas de las que tenemos que hablar. Pues de la violencia machista, por supuesto. Y aquí uno de los problemas que nos encontramos ya de primeras, que es algo que el gobierno jamaicano ha prometido corregir pero de momento nanai, es que faltan datos y estadísticas claras sobre la violencia que reciben las mujeres por parte de los hombres.

Hago un parón aquí para remarcar de nuevo la importancia de las estadísticas, de los datos. Si es con estadísticas, y no se puede llegar a saber a fondo la realidad de un problema, cómo consigue un país saber a qué se enfrenta de fronteras adentro si no existe información alguna al respecto? Es una forma de hacer como que no existe tal problema, de decir: “bueno, sí, algo pasa, pero qué y a qué escala, pues vaya usted a saber”. Nada le gusta más al sistema que no expongan sus vergüenzas con frías y calculadas matemáticas, amigas.  

Sin embargo, picando de aquí y de allá, hemos encontrado algunos datos para poder cruzarlos. Por ejemplo, tenemos un dato que da la Agencia de los EEUU para el Desarrollo y nos dice que el 9% de las mujeres de Jamaica de entre 15 y 49 años son víctimas de violencia física o sexual cada año. Por otra parte, tenemos otro dato, en este caso de la OCDE, que habla de que el 20% de las mujeres en Jamaica sufren violencia en el ámbito doméstico alguna vez a lo largo de sus vidas. Son dos datos perfectamente compatibles, pero de primeras casi sorprenden por bajos, si pensamos un poco en los que hemos visto en otros países. 

Bueno, pues desde el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer -que supervisa la implementación en el mundo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de  Discriminación contra la Mujer-, se ha advertido que efectivamente, por temas sociales y culturales, los datos que salen de las encuestas de este tipo en Jamaica están muy por debajo de la realidad.

Conocemos otro dato que es tremendo, terrorífico, que fue revelado por la policía jamaicana hace pocos meses: en los últimos años, en Jamaica han sido asesinadas 126 mujeres de media cada año, con un pico de 160 asesinadas en 2017. La propia policía fue ambigua al dar este dato, y sólo apuntó que muchos de esos asesinatos habían sido cometidos por personas cercanas a la víctima, sin precisar más. 

Claro, es difícil saber exactamente cuántos de esos asesinatos fueron feminicidios como tal, porque además Jamaica es un país muy violento, que tiene de hecho, en general, una de las tasas de homicidios más altas de todo el mundo. Pero tenemos que suponer, por las estadísticas que conocemos también en otros países, que un porcentaje importante serán feminicidios, y en un país con 3 millones de habitantes pues la cifra asusta. Lo que sí podemos decir con seguridad es que faltan herramientas para afrontar el problema de la violencia machista. Hay una Ley de Violencia Doméstica desde 2004, sí, pero por ejemplo todavía no hay refugios del estado para víctimas. Funciona un teléfono de atención 24 horas que lleva una ONG, no el Estado. 

Otra cosa que señalan las ONGs y otros organismos humanitarios y de Derechos Humanos, es que aunque existe una igualdad a nivel legal entre hombres y mujeres en todos los ámbitos (quitando el aborto, que jamás será igualitario porque todos los países legislan de una u otra forma sobre nuestros vientres) pues sigue habiendo bastante desigualdad en otros ámbitos, como en el acceso a la justicia, a la custodias, a derechos financieros y demás. Por ejemplo, tener acceso a crédito es más complicado para las mujeres.  

Y luego está el tema de la carga de los cuidados, y especialmente de las criaturas. Es increíble el peso de las familias monomarentales en la sociedad jamaicana, cerca del 40% de todas las familias jamaicanas son monomarentales.

Un fenómeno vinculado al alto número de embarazos tempranos no deseados que hay, muchísimos de ellos fruto de violaciones, teniendo en cuenta la edad de las madres. Y que conlleva dificultades añadidas para las mujeres en un país donde ya hay bastantes dificultades en general para demasiada gente. 

Y el último tema que quiero comentar, que es terrible también, es el de la situación de la comunidad LGTB. En 2006, la revista TIME consideró que la sociedad jamaicana era la más homófoba del mundo. 

La homosexualidad es ilegal y está regulada por una ley que data del siglo XIX, de la época colonial, vaya, y que establece hasta 10 años de prisión por el delito de sodomía. Recordamos que sodomía es una palabra de origen bíblico, derivada del episodio del Génesis que relata las ciudades de Sodoma y Gomorra, que Dios acaba destruyendo como castigo por los pecados de sus habitantes. En su aplicación actual, sodomía se refiere a prácticas sexuales diferentes del coito vaginal, mayormente al sexo anal, con el único propósito de estigmatizarlas.

Lo peor, de todas formas, no es ni siquiera esto, porque en la práctica no hay ninguna gran persecución legal de las personas no heterosexuales. Lo peor es la discriminación que sufren a nivel social en todos los ámbitos. Hablamos de un país donde hay cantantes muy famosos que hacen letras sobre matar a homosexuales, y donde históricamente se ha hecho la vista gorda ante palizas e incluso ante asesinatos homófobos. De un país que fue el primero del mundo en prohibir constitucionalmente, poca broma con eso, el matrimonio homosexual, en 1962.

Un sondeo de 2016 reveló que el 88% de la ciudadanía jamaicana desaprueba la homosexualidad. Se conocen muchos casos de ataques y agresiones sexuales a lesbianas. Y hay compañeras que han tenido que pedir asilo en otros países.

Tampoco acaban de tener mucho efecto las propias presiones externas, por ejemplo de la propia UE, para que se descriminalice la homosexualidad. Aunque sí hay algunas voces muy influyentes, como la de Angela Brown-Burke, ex alcaldesa de Kingston, la capital de Jamaica, claramente a favor de los derechos LGTB. Pero el caso es que avanzar, no se avanza. Incluso Portia Simpson hizo algunas promesas sobre la descriminalización de la homosexualidad pero luego no las llevó a efecto. Hay movimiento de activistas, eso sí. Y desde 2015 se vienen celebrando actos del Orgullo en algunos puntos de la isla, con apoyo a veces de embajadas y gente famosa extranjera, y siempre con muchas precauciones, sin atreverse a organizar grandes desfiles o actos que les expongan demasiado. Por miedo a represalias, claro. 

Ilustraciones > Canina Walls

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