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Historia del feminismo en España V: La Sección Femenina

*Historia del feminismo en España V: La Sección Femenina aparece en el podcast:

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Estas semanas atrás hemos hablado de la historia del feminismo en España. Hemos tratado los avances que se fueron logrando desde mediados del siglo XIX y cómo ese lento progreso hacia la igualdad legal se vio totalmente frustrado con el franquismo.

Sabemos que la dictadura puso en marcha una legislación que dejó a las mujeres, de nuevo, en una situación de desigualdad absoluta, y un total sometimiento al varón. Pero claro, más allá de la ley, el franquismo necesitaba promover entre las mujeres su ideología y la fuerte opresión sexual que conllevaba.

El franquismo necesitaba controlar el cumplimiento de las normas sociales y de conducta nacional-católicas. Y para esas tareas de adoctrinamiento y de control, la dictadura contó con dos instituciones: la Iglesia y la Sección Femenina.

La Sección Femenina, como sabéis, era la rama femenina de la Falange, el partido único de la dictadura, y estuvo dirigida durante todo el franquismo por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange, José Antonio, e hija de Miguel Primo de Rivera, dictador de España en los años 20.

Era el equivalente en España de la Organización de Mujeres Nacionalsocialistas alemana, por ejemplo, y hay que decir que en los primeros años de la dictadura, mientras Hitler gobernaba en Alemania, no faltaron vínculos entre la Sección Femenina y el nazismo. De hecho, algunas dirigentes muy destacadas de la Sección Femenina, como Clarita Stauffer, eran fervientes admiradoras del nazismo y cuando terminó la Segunda Guerra Mundial participaron en redes que ayudaron a criminales nazis a esconderse y escapar de la justicia.

La dictadura le encargó a la Sección Femenina transmitir e implantar el nuevo ideal de mujer, y formar a las mujeres para que fueran los pilares de la futura sociedad nacionalcatólica. El papel de las mujeres como madres y educadoras de los hijos las hacía esenciales para ir alumbrando una sociedad homogénea que compartiera los valores de la dictadura, que era lo que se pretendía.

A la hora de adoctrinar a las mujeres, la Sección Femenina tuvo a su disposición muchísimos instrumentos. Controlaba buena parte de la educación femenina, tanto de la formación de las maestras como de las materias que se enseñaba a las mujeres en todos los niveles de enseñanza.

Con asignaturas como “Enseñanzas del Hogar”, donde se nos preparaba para ser amas de casa, cocinar, limpiar, coser…  O “Formación del Espíritu Nacional” y Educación Física, que eran materias que tenían también los hombres pero con un contenido muy muy diferente. En un manual de Formación del Espíritu Nacional, de los años 60, se decía por ejemplo: “La primera idea de Dios fue el hombre. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil”.

En esos libros se nos decía también por supuesto, cómo vestir y comportarnos para ser mujeres decentes, y la Sección Femenina se encargó muy mucho de intentar demonizar a aquellas mujeres que se salían de esos códigos rancios, a las que durante una época se conoció en España como “Chicas topolino”.

La Sección Femenina controlaba también lo que se llamaba el Servicio Social de la Mujer, una especie de mili para nosotras, pero haciendo voluntariado en hospitales o comedores infantiles… “Labores propias de nuestro sexo”, las denominaba literalmente la dictadura. Este Servicio Social fue obligatorio para todas las solteras que quisieran trabajar, acceder a algún título académico o simplemente sacarse el carné de conducir.

Gran parte de las asociaciones de mujeres legales, fueran estudiantiles, lúdicas o laborales estaban controladas por la Sección Femenina. Digo era parte porque luego había otras que dependían directamente de la Iglesia.

Uno de los instrumentos que tenían para llegar a las mujeres de todos los rincones del país eran las llamadas “Cátedras Ambulantes de la Sección Femenina”: divulgadoras e instructoras que iban por los pueblos y se encargaban de adoctrinar a las mujeres rurales en temas relacionados con las tareas domésticas, la maternidad o el trabajo en el campo.

La Sección Femenina contó también con diferentes revistas femeninas, como “Teresa”, “Medina” o “Consigna”; también publicaba libros de muchos tipos… Y en los textos de estos escritos podían encontrarse perlas como:

“La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular o disimular, no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse”.

“No hay que ser nunca una niña empachada de libros, que no sabe hablar de otra cosa. No hay que ser una intelectual”.

También, por supuesto, encontrábamos joyitas en los artículos de los periódicos de la dictadura, en los mítines y los discursos… Escuchad esta lindeza de Pilar Primo de Rivera:

“Las mujeres nunca descubren nada, les falta desde luego el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles. Nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”.

Entrando en la década de los 60, la visión de las mujeres dentro de la Sección Femenina cambió ligeramente, e impulsaron la Ley sobre los Derechos Políticos, Sociales y Laborales de la Mujer de 1961. ¿Por qué este ligero cambio? Fue la fue consecuencia de los cambios sociales y económicos de esos años.

La Sección Femenina necesitaba adaptarse como fuera al darse cuenta de que perdían influencia entre las más jóvenes, y a su vez la dictadura necesitaba promover un nuevo modelo de mujer productora y consumidora, ya que estaba en plena amistad con países capitalistas.

Pero no fueron cambios que nos aliviaran la vida: el núcleo duro del ideal de mujer, madre, esposa, sumisa y obediente, se mantuvo hasta el final del franquismo.

Ilustraciones > Canina Walls

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