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Situación de las mujeres en Polonia

*Situación de las mujeres en Polonia aparece en el podcast:

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Supongo que el exitazo que ha tenido Polonia en la encuesta tiene que ver con el pulso que está manteniendo con la Unión Europea estas últimas semanasDebido a que Polonia se negó a reconocer la superioridad de la Justicia Europea sobre sus tribunales nacionales. De fondo está la deriva autoritaria en la que está inmersa Polonia, con amenazas muy serias a la libertad de expresión o a la independencia judicial, por ejemplo, y con alguna agresión a los derechos de las mujeres de mucho calibre, como veremos en un momentito. 

Seguro que muchas de vosotras, que sois además activas en redes sociales y demás, visteis hace diez días un pequeño discurso en el Europarlamento de un eurodiputado polaco que se llama Dominik Tarczyński y que es miembro del partido que gobierna en Polonia ahora mismo, el partido Ley y JusticiaQue es un partido ultranacionalista y ultracatólico, muy de la cuerda de lo que en España es VOX. De hecho, comparte grupo con VOX en el Parlamento Europeo. En el contexto polaco es más difícil ubicar al partido “Ley y Justicia” como estrictamente de extrema derecha, porque hay partidos en el Sejm, que es el parlamento polaco, que están todavía más a la derecha. 

Y es que Polonia, primas, tiene 38 millones de habitantes pero casi 5 millones más de emigrantes. Es decir, un 11,72% de la población polaca. España tiene un 3%, para contrastar. Por otra parte, y a pesar de esto, Polonia, políticamente es hoy una especie de agujero negro para la izquierda,

Hay un único partido de izquierdas con representación parlamentaria, que es la Alianza de la Izquierda Democrática, y tiene poco más del 10% de los diputados. El 90% restante se lo reparten distintos partidos que van del centro-derecha a la ultraderecha. Bueno, pues os decía que este señor, este eurodiputado, dio un discurso en el Parlamento que se hizo viral en España, jaleado por los simpatizantes de VOX con el hashtag #VivaPolonia. Y en ese discurso, Tarczyński venía a decirle a los países de la UE que se metieran en sus asuntos y que más les valdría tomar ejemplo de Polonia, porque Polonia tiene poco paro (obvio, están trabajando y viviendo fuera del país), poca criminalidad y es un país líder en “Women Management”, decía él, el Tarczyński. Y aderezaba esos datos pues con varias referencias xenófobas, diciéndole a los suecos que se preocupen de sus mujeres violadas por inmigrantes ilegales, y cositas así. Lo típico de la chavalada sana y la política de altura.

Bueno. Los tres datos que daba este señor sobre Polonia son ciertos, aunque con algunos perosPolonia tiene niveles de paro muy bajos y actualmente está en una coyuntura económica positiva; los índices de criminalidad son también bastante bajos y es igualmente cierto que es el segundo país de la Unión Europea donde hay más mujeres en puestos de gestión, según Eurostat. El 44% de esos puestos los ocupan mujeres. Claro, su poquito de cherry picking, eso de coger así tres datos que te van bien a ti bien para lo tuyo y callarte el resto de realidades, que es una falacia más vieja que el andar palante

Y en lo que se refiere a la situación de las mujeres en Polonia, que es lo que nos interesa a nosotras… Pues hombre, tápate un poco Manolo Tarczyński, que tienes muy poquita vergüenza, ¿sabes cómo te digo? Así que os cuento yo otros datos,  a ver qué tal. Radiojaputa vs Tarczyński, fight!

El Índice Global de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial, que ya sabéis que hace un ranking de países de más igualitarios a menos, en función de una serie de parámetros económicos, educativos, sanitarios y de representación política, coloca a Polonia exactamente en el puesto 75 del mundoBueno… de los 156 países que se analizan en el índice, que hay unos cuantos que no aparecen. Si no conté yo mal, solo en la Unión Europea hay 19 países que están en mejor posición que Polonia. Y que somos 27, sabes? tampoco es la gran cosa. 

Bueno, seguimos, el pasado jueves se publicó también el Índice de Igualdad de Género que hace cada año el Instituto Europeo para la Igualdad, que incluye únicamente a los países de la UE, y Polonia aparecía quinta… pero por la colaTarczyński, esto se te pasó también.

Este tipo de índices, y otros estudios estadísticos, señalan algunas cuestiones en las que efectivamente Polonia está bienHay por ejemplo una gran proporción de mujeres universitarias, son muchas más que los hombres. La brecha salarial es también de las más bajas de la Unión Europea, el sueldo por hora de una mujer en Polonia es un 7.2% inferior al del hombre, cuando la media europea está en el 16%. Cuando se tienen en cuenta los ingresos totales, es decir, no ya lo que se cobra por hora sino en total, la brecha se dispara por encima del 30%, porque entran en juego factores como que las mujeres trabajan menos horas o coge bajas más largas, porque recaen sobre ellas los cuidados y otras muchas cosas. Pero aún así ese dato sigue siendo mejor que la media europea. 

Pero claro. En la otra cara de la moneda, la participación de las mujeres en el mercado de trabajo está por debajo de la media europea; además, es desproporcionado y está muy por encima de esa misma media también el número de horas que las mujeres polacas dedican a los cuidados o a las tareas del hogar en comparación con los varones. Por ende, las polacas tienen menos tiempo para el ocio que la media europea, claro. 

Además, están menos representadas en espacios de poderDesde políticos, donde las mujeres son menos del 30% en el Parlamento y dirigen 2 ministerios de 22 que hay; hasta económicos, porque también hay menos mujeres dirigiendo grandes compañías y en órganos directivos en general, que en el conjunto de la UE. De todas formas, a nosotras ya sabéis, lo hemos dicho muchas veces, que estos rankings tampoco nos dicen tanto sobre la situación real de las mujeres y de sus derechos en un país

Hay otras realidades muy importantes que no se reflejan en estos rankings, y en Polonia pues no son precisamente buenas. Polonia es sin lugar a dudas uno de los países más católicos de Europa, y uno de los países donde la Iglesia tiene más poder y más capacidad para influir en la vida pública y políticaYa nos podemos imaginar qué significa eso para las polacas, no? yes. Esta influencia religiosa hace que esté arraigadísima una ideología patriarcal que subraya el papel de las mujeres polacas como esposas, como encargadas del hogar y sobre todo como madres. 

El peso del mito de la Madre Polaca, que sacrifica su vida por la Familia, es enorme. Incluso en la época de la Polonia comunista, que fue desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, esta idea del rol tradicional de la mujer mantuvo su vigencia. El comunismo en Polonia fue positivo para las mujeres a nivel de integración en mercado de trabajo y a nivel educativoademás de a la hora de garantizarles derechos reproductivos como el aborto, que fue legalizado en 1956 con una ley bastante abierta, pero más allá de esto, no cambió la idea de las mujeres en la sociedad. Y ese peso del catolicismo siguió siendo enorme. 

También cabe decir que el comunismo en el bloque del este no fue algo orgánico, sino algo más sobrevenido, medio imposición por el contexto geopolítico. El comunismo en el bloque de los países del este no se consiguió con revoluciones populares, sino a golpe de decreto. Dicho esto, desde la caída del comunismo, Polonia se encaminó por una senda neoliberal, desmantelando por ejemplo las redes de protección social que tenía el Estado comunista, y también por una senda marcadamente católica, que ha oficializado, por así decirlo, la ideología patriarcal tradicional. 

El aspecto donde esto es más evidente y más sangrante, como todas sabéis, es el del abortoEl aborto ya os decía que se había legalizado en 1956 con una ley que aunque no permitía como tal el aborto libre, contemplaba el aborto por motivos socioeconómicos y por esa vía pues era fácil abortar para las mujeres que querían hacerlo. Hasta el punto de que en los años 60 por ejemplo, era frecuente que mujeres de países como Suecia, donde todavía era difícil abortar para ellas, fueran a Polonia a hacerlo. Lo que han cambiado las cosas, ¿verdad? Porque una de las primeras cosas que han hecho y harán siempre los gobiernos neoliberales y/o católicos tras caer el comunismo es precisamente dificultar el aborto. En 1993, se quitó esa posibilidad de abortar por motivos socioeconómicos y quedaron como motivos solo la amenaza a la salud de la madre, la violación o el incesto y los daños irreversibles del fetoMotivos que además había que acreditar de forma muy rigurosa, eran necesario informes de varios médicos por ejemplo, o pruebas legales de que había habido una violación…

Pero esa ley no les debió de parecer suficiente, y los sectores ultraconservadores y ultracatólicos no han parado de atosigar a las polacas hasta que a principios de 2021 ha entrado en vigor un nuevo recorte, promovido por el Tribunal Constitucional polaco, que saca de los supuestos admitidos para abortar la existencia de malformaciones graves del fetoLa realidad es que en Polonia, ya antes de este último cambio, se calculaba que entre 30.000 y 80.000 mujeres estaban teniendo que salir del país para abortar en el extranjero cada añoMás las que abortan clandestinamente dentro de Polonia, claro. En total, hay estimaciones que hablan de 200.000 abortos anuales, cuando legalmente se venían practicando poco más de 1.000 abortos. Más del 90% eran además por ese supuesto de malformación del feto que ahora se acaba de prohibir. 

La lucha feminista ha intentado parar estos cambios a peor que están sufriendo las mujeres en Polonia. Lo hizo en 2016 con manifestaciones importantes en muchas ciudades polacas que culminó con el llamado “lunes negro”, una huelga feminista, brutalísima, que forzó la detención de un proyecto que criminalizaba el abortoEn 2020, solo 4 años después, volvieron a intentar arrebatarles las pocas opciones de abortar que tenían. Las compañeras polacas volvieron a las calles con manifestaciones también importantes, pero sin éxito esta vez. Además, hay que decir que las organizaciones feministas sufren presiones claras por parte del gobierno, ha habido episodios de registro de sus sedes, con fabricaciones de acusaciones políticas de fraude… En fin. 

El control del poder y de muchos medios de comunicación y demás por parte de sectores ultraconservadores ha conseguido que efectivamente la sociedad polaca actualmente sea muy antiabortista, y los defensores del aborto libre sean minoría, cosa que no pasaba veinte años atrás. Además, aunque el tema del aborto es lo más sonado, conocido y de lo que más se ha escrito, no es la única agresión que ha habido a los derechos reproductivos de las mujeres en Polonia. 

En 2017, Polonia se sumó a Hungría como el único país de la UE en exigir receta médica para disponer de la píldora del día después, a la que desde el gobierno del Partido Ley y Justicia alguna vez se ha calificado como “píldora de la muerte”. Es curioso, no, en realidad, no lo es, que la prostitución sí sea legal. No lo son los burdeles, pero sí comprar como objetos a las mujeres prostituidas. 

Putero no come putero. 

En otros países donde pesa muchísimo lo religioso, al menos es ilegal la prostitución, pero es que en Polonia están esas dos almas de la etapa postcomunista. Una es la católica, y otra es la neoliberal. Y no se llevan nada mal. Es el mercado, amigasLos vientres de alquiler no está regulada, así que no se reconocen las criaturas por gestación subrogada. Aun así, al preparar esta sección nos encontramos con una noticia de 2008 que hablaba de una fábrica de bebés en Polonia con 37 madres de alquiler en la que ofrecían criaturas por unas 11.000 libras. Pero no hemos encontrado más información al respecto, suponemos que se prohibiría o cerraría en su momento. 

Otro aspecto preocupante y muy significativo de cómo andan las cosas por Polonia en lo que se refiere a derechos de las mujeres, es el tema de la violencia machistaPorque Tarczyński hacía cherry picking con las agresiones sexuales en Suecia pero para no hablar del bombazo informativo que a este respecto llegó a mediados del año pasado, cuando el gobierno polaco anunció su voluntad de abandonar el famoso Convenio de Estambul, que es la convención del Consejo de Europa para la prevención y la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Un tratado vinculante, bastante completo que recoge toda una serie de medidas que los países firmantes se comprometen a implementar para luchar contra la violencia machista. Polonia lo ratificó en 2015, todavía no lo ha abandonado formalmente a día de hoy, pero está dando pasos en ese sentido bastante claros. Y el Gobierno lleva años denunciando que la Convención de Estambul es una herramienta del lobby feminista, del lobby gay y todas estas cosas que aquí dice VOX, vaya.

¿Pero cuál es la realidad de la violencia machista en Polonia? Bueno, pues lo que se puede decir de forma muy clara es que hay una negación gubernamental y mediática muy generalizada de la existencia en sí misma de la violencia machistaEs como si todo girara a nivel institucional al ritmo del famoso discurso de Vox de que la violencia no tiene género ni sexo ni nada. En Polonia esto está medio oficializado, por así decirlo. Los casos de feminicidios, violaciones o acoso, cuando trascienden públicamente, son siempre analizados como casos aislados, perpetrados por degenerados, locos, pervertidos, desviados y demás. Nada de que sean hombres, no. No hay ningún atisbo de reconocimiento de que pueda haber algo estructural por debajo, porque claro, eso desmontaría el discurso patriarcal de la Iglesia y del Gobierno.

En 2014 se hizo una encuesta de la Agencia Europea para los Derechos Fundamentales, según la cual un 19% de las mujeres de Polonia habían confesado sufrir violencia física o sexual a manos de su pareja o ex pareja, mientras que un 37% habían sufrido violencia psicológica. Esos datos eran comparativamente buenos, es decir, las cifras de violencia que daban eran inferiores a la media europea, pero claro, hay que ser muy valiente para confesar ciertas cosas en países absolutamente hostiles con este tema. Pues el gobierno polaco para qué quiso más, ajeno completamente a que esos datos son siempre la punta del iceberg, y más en países como Polonia, empezó a usar esos datos para negar que haya un problema de violencia machista en Polonia, para sacar pecho, y para bloquear también que se estudie en profundidad y periódicamente este tema. Casi 8 años llevan enarbolando los datos aquellos, los muy sinvergüenzas. También os digo, no se aclaran ni ellos. Por una parte dicen que no  existe la violencia machista y por el otro se alegran de que no sea mayor. O una cosa o la otra, Manolos. 

Como todas sabemos, en países menos concienciados con el feminismo no se percibe la violencia igual que en países más concienciados. Y en todo caso, aunque los datos de 2014 fueran comparativamente buenos debido a lo que hemos mencionado, no dejan de ser globalmente catastróficos, como en todas partes. O sea, que una de cada cinco mujeres en 2014 haya sido agredida por su pareja o por su ex pareja es una lacra aquí y en Varsovia, pero bueno, pa qué explicarles nada si ya lo saben ellos. Por otra parte, además, hay que señalar que sí hay diferentes datos que apuntan a que es muy bajo el porcentaje de mujeres abusadas o agredidas que denuncian a la policía. No se puede decir que el sistema genere mucha confianza en las mujeres, como imaginaréis. 

Y este enfoque de negar la violencia machista y bloquear cualquier análisis en este sentido llega también en Polonia al tema de los feminicidios. Hasta el punto de que a día de hoy no existen estadísticas oficiales sobre feminicidios, y casi os diría que tampoco hay cifras extraoficiales fiables

No tenemos datos porque el gobierno polaco no está dispuesto a dar a los feminicidios la categoría de problema estructuralAdemás, reconocer que existe este problema específico sería reconocer que sus puntos de vista sobre la familia son erróneosPero claro, lógicamente el problema existe, ya sabemos, en Polonia y en todas partes. Es bastante posible que las cifras de Polonia no sean altas en comparación con otros países, pero tampoco lo son por ejemplo las de España, y eso no quita para que los feminicidios sean aquí un problemón de dimensión enorme como todas sabemos.

Y ya para terminar, quiero mencionar otro tema importante como es la situación en Polonia de las personas no heterosexuales, sobre las que nos llegan noticias muy preocupantes a España desde hace algunos años. ILGA, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex, que este es el nombre completo, considera a Polonia el peor país de la Unión Europea para ser lesbiana o gay, el país más hostil con ellas y ellos. Hablamos de un país donde apenas tienen derechos más allá de la propia práctica de su sexualidad en libertad. Es decir, mantener relaciones es legal, pero ni pueden casarse, ni están reconocidas las uniones civiles, ni una pareja homosexual puede adoptar, ni hay apenas leyes antidiscriminación. Lo poco que hay, encima, no se aplica realmente. 

El partido en el gobierno, Ley y Justicia, tiene un discurso en el que se habla sin tapujos del lobby gay, para que os hagáis una idea. En este clima, alrededor de cien ayuntamientos y cinco regiones polacas se han declarado a sí mismas como “zonas libres de ideología LGTB”Aunque esas declaraciones no tienen un impacto legal real, son solo declaraciones de intenciones evidentes, y son muy ilustrativas del clima que viven las personas homosexuales en Polonia. Luego por desgracia, pues tenemos también ejemplos mucho más palpables y concretos de esta situación, como el caso de una mujer a la que se le negó la custodia de sus criaturas por haber iniciado una relación con otra mujer después de divorciarse de su marido. Un caso por el que, hace apenas un mes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a Polonia a pagar una indemnización. Sobre cómo vivieron los homosexuales varones en los años 80 en Polonia os recomiendo ver “Acción Jacinto”.

Ilustraciones > Canina Walls

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