bola_cristal_72ppp-min

Situación de las mujeres en Palestina

*Situación de las mujeres en Palestina aparece en el podcast:

¡Comparte!

Palestina es un país con una de las situaciones más duras y conflictivas del mundo.

A día de hoy, es un Estado parcialmente reconocido, no todos los países ni mucho menos lo reconocen como un país, y está dividido en dos zonas: Cisjordania, al este, que tiene casi 6.000 kilómetros cuadrados y una población de casi 3 millones de personas, y en la costa mediterránea está la pequeña franja de Gaza, un territorio de menos de 400 kilómetros cuadrados pero en el que viven 2 millones de personas. Una lata de sardinas, como entenderéis. Más o menos lo que ocupa la mitad de Madrid capital. 2 millones de personas literalmente sin escapatoria ni por mar, ni por tierra ni por aire en esos 400 km.

En la práctica, el territorio palestino está parcialmente ocupado por Israel. Solo la franja de Gaza, que Israel tiene bloqueada por tierra, mar y aire desde hace quince años, y algunos territorios concretos de Cisjordania, son administrados y controlados directamente por los palestinos. 

Sobre el papel, ese control lo debería ejercer un órgano creado en 1994 para el autogobierno de Palestina que es la Autoridad Nacional Palestina, la ANP. Pero en la actualidad, esa ANP, que controla el partido Fatah, de centro-izquierda y más o menos secularizador -aunque esto se podría matizar mucho-, solo manda de verdad en zonas de Cisjordania.

En el interior de Gaza manda, en la práctica, Hamás, un partido de corte islamista enfrentado a Fatah que apareció ya en los años 80 ligado a los Hermanos Musulmanes, esta organización islamista tiene como objetivo principal inculcar el Corán y la Sunna como la única manera de entender la existencia. Además, busca hacer de los países musulmanes, califatos islámicos unificados y ha ido ganando cada vez más poder.

En Cisjordania hay zonas que controla esa ANP, zonas donde la autoridad civil y militar la tiene Israel, y zonas donde la autoridad civil la tiene esa Autoridad Nacional Palestina pero el control militar lo tiene Israel. Un caos, vaya.

Sí es importante que nos quedemos, de todas formas, con esa fractura abierta entre Fatah en Cisjordania y Hamás en Gaza

Esta brecha hace que el parlamento palestino lleve sin renovarse quince años. Así que, en los territorios palestinos hay varias autoridades reales. Y también varios sistemas legales

En Gaza, el sistema legal es el heredado del egipcio sobre todo, pesa más la sharia y la situación de sometimiento de las mujeres es equiparable al que hemos visto en los países musulmanes donde el radicalismo tiene más peso. 

Y en Cisjordania, la legislación viene más bien de la jordana, por la propia historia del territorio, que ahora comentaremos, y sí se van intentando dar algunos pasos hacia la igualdad.

Vamos primero a hacer un pequeño repaso histórico de cómo se ha llegado a la situación actual, para entendernos. Voy a ser muy esquemática, porque explicar esto bien requiere de varias horas. Así que perdonadme si no soy del todo precisa. 

En el siglo XIX, Palestina es parte del antiguo Imperio Otomano. En Europa, se están entonces gestando todos los movimientos nacionalistas, y los judíos también crean el suyo: el sionismoEl sionismo defiende que los judíos no son solo un grupo religioso sino un pueblo, un pueblo sin patria, disperso por muchos países, que tienen, según ellos mismos, el derecho divino a recuperar su patria ancestral en la zona de Palestina. Así, porque sí.

Al calor de estas ideas divinas, la comunidad judía empieza a emigrar a la zona de Palestina. A finales del siglo XIX ya son alrededor del 10% de la población, y ese porcentaje crecerá mucho tras la Primera Guerra Mundial, cuando Palestina deja de pertenecer al Imperio Otomano, el cual desaparece y Palestina pasa a estar administrada por el Reino Unido. 

Los británicos y el clima de antisemitismo en muchas zonas de Europa comienza entonces a favorecer la inmigración judía. A mediados de la década de 1930, ya son el 30% de la población de la zona. A raíz de la Segunda Guerra Mundial y del holocausto, las corrientes migratorias judías aumentan todavía más. 

Esto provoca ya conflictos entre la población autóctona palestina y la inmigrante judía, claro. Pensad que estamos hablando de un proceso migratorio muy agresivo, masivo y con un claro objetivo político. No de un proceso migratorio normal. 

En los años 30 aparecen grupos paramilitares judíos en esta zona de Palestina. Y sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial, estos grupos empezaron una campaña terrorista contra los británicos que administraban Palestina, con atentados muy bestias, para forzarlos a irse y conseguir la creación en el país de un Estado de Israel independiente.

Y se salen con la suya. 

Los británicos deciden irse, y la recién creada Organización de Naciones Unidas vota por partir el territorio de Palestina y crear dos estados independientes: uno israelí y otro palestino. Una división muy chapucera además, hecha un poco en función de en qué zonas había más población judía o palestina, pero que deja bolsas de población palestina en las zonas que le da a Israel y viceversa. 

La ciudadanía palestina autóctona no está por la labor de tragar con eso, obviamente, y no aceptan la división de la ONU: los Estados árabes tampoco. Los palestinos y los judíos llevaban en guerra ya desde antes de irse Gran Bretaña, pero cuando esta se va e Israel proclama su independencia, en 1948, esa guerra se recrudece y entran en apoyo de la ciudadanía palestina los países árabes de la zona: Egipto, Transjordania, Siria, Líbano y Arabia Saudí.Contra todo pronóstico, los judíos ganan esa guerra y se quedan con gran parte de los territorios que habían sido atribuidos a Palestina por el plan inicial de la ONU. 

Y lo que no se queda, Cisjordania y Gaza, tampoco se lo queda Palestina: Gaza es ocupada por Egipto y Cisjordania es ocupada por Transjordania

En ese contexto tiene lugar la NAKBA, la expulsión de la ciudadanía palestina de los territorios que quedaron ocupados por Israel. Llegar, ocupar y luego expulsar a la ciudadanía autóctona, vaya.Unas 700.000 personas, palestinas, claro, se convierten en refugiadas. Qué te parece. Todo muy bien.

A partir de ahí, la zona es un polvorín. 

No entraremos en cada uno de los conflictos armados y sus consecuencias: 

  • la guerra de Suez en 1956, 
  • la guerra de los 6 días en 1967, una agresión de Israel en toda regla, 
  • la guerra del Yom Kippur en 1973… etc. 

En general, Israel sale reforzada de los conflictos contra los países árabes de la zona y sigue y sigue y sigue ocupando territoriosA veces a costa de otros países, por ejemplo también ocupa en Siria los famosos altos del Golán, que mantiene a día de hoy. 

En los años 60 se crea la Organización para la Liberación de Palestina, la OLP, que junta los distintos movimientos políticos palestinos y tiene también una rama paramilitar, que se dedica a hostigar a Israel como puede y desde donde puede: desde los campamentos de refugiados de Jordania, luego desde el Líbano cuando el rey de Jordania expulsó a las refugiadas palestinas de su país… y también desde los territorios de Gaza y de Cisjordania, ocupados por los israelíes. 

Allí la revuelta más importante es la Primera Intifada, que estalla en 1987, y en la que las mujeres tienen un papel importante. Sobre todo en los momentos finales de la revuelta, cuando muchos líderes hombres están encarcelados, y ellas asumen el liderazgo.

Hay ahí toda una serie de acontecimientos históricos claves:

  • como los acuerdos de Camp David de 1978 por los que Egipto se convierte en el primer país árabe en reconocer a Israel a cambio de que Israel le devuelva la Península del Sinaí, que se la había conquistado previamente. 
  • O como la guerra civil del Líbano, en la que israelíes y palestinos intervienen directamente. 

Pero a nosotras el momento que nos interesa destacar son los Acuerdos de Oslo de 1993 entre la OLP, liderada por Yasser Arafat, y el Estado de IsraelSon esos acuerdos los que permiten crear la Autoridad Nacional Palestina y le dan algo de poder para gobernar en partes de las zonas que les han dejado a las palestinas: Cisjordania y Gaza. 

La situación hoy día es la que os decía al principio. 

Caos, disparidad legal… y en definitiva Israel ocupando territorios, hostigando y asesinando la población palestina, niñas, menores incluidos, como sabéis, restringiendo sus movimientos y bloqueando su acceso a servicios de todo tipo, servicios básicos como veremos después, y llevando a cabo las famosas colonizaciones, para ir ganando territorio de forma totalmente ilegal, no lo digo yo, lo dice el derecho internacional. 

No puede extrañarnos que periódicamente asistamos a nuevos estallidos de violenciaEl más importante de este siglo, la segunda intifada que estalló en el año 2000Pero ha habido muchos otros, que siempre tienen el denominador común de que cada protesta o ataque de los palestino es reprimido por Israel haciendo un uso desproporcionado de su poder. Encima querrán sumisión. No, hombre no.

La última crisis en Gaza, en mayo de este mismo año, dejó más de 250 palestinas asesinadas. Nada permite pensar que esto puede tener alguna solución a medio plazoSobre todo, teniendo en cuenta que Israel cuenta y ha contado siempre con el apoyo occidental y, sobre todo, de EEUU, eso no hace falta ni decirlo.

Puestas ya en contexto: ¿cómo es la situación de las mujeres en Palestina? No nos podemos hacer una idea, sinceramente, pero al menos tenemos datos que nos permiten acercarnos a su realidad. Para empezar, sobre las palestinas pesan varias opresiones al mismo tiempoSufren el peso de una sociedad muy patriarcal. También, claro, el peso de las religiones: por un lado el de la cristiana, porque un 10% de Palestina es cristiana, y  también el de la musulmana y de las versiones extremas del Islam que están aumentando su influencia en los últimos tiempos. También sufren la opresión de la más absoluta precariedad. Y por supuesto la opresión que conlleva el bloqueo y la ocupación israelí. Por eso se dice siempre que la emancipación total de la mujer en Palestina es inseparable de la emancipación del pueblo palestino. 

En primer lugar, hay que decir que en los últimos 20 o 25 años, y esto es algo que vienen señalando las propias mujeres palestinas en entrevistas y documentales, se viene dando un proceso de conservadurización de la sociedad palestina. Muy relacionado con el aumento del peso de la religión en la vida pública y cotidiana, y en general con la situación de excepcionalidad permanente en la que se vive allí. Esto se nota en signos externos también, por ejemplo en el hecho de que hoy se haya prácticamente generalizado el uso del hiyab, cuando hace pocas décadas no era frecuente. Pero se nota sobre todo en temas como las restricciones a los movimientos de las mujeres y a su independencia, en definitiva. Además eso es algo que se ve tanto en las familias musulmanas como en las cristianas. 

Sobre este auge del fanatismo islámico os recomiendo un libro que seguro muchas ya habéis leído y que es fundamental:  “Siempre han hablado por nosotras”, de Najat El Hachmi. Sencillamente imprescindible. También en lo que respecta a nuestro propio activismo con respecto a las compañeras en territorios islámicos. 

Sí hay dos aspectos, no obstante, en los que la situación de las palestinas ha mejorado

  • Uno es el acceso a servicios sanitarios, y particularmente a servicios ginecológicos. Al menos en Cisjordania, porque en Gaza, con el bloqueo de Israel y el control de Hamás, la cosa es diferente. Luego os comentaré algo sobre el aborto, pero por ejemplo sabemos que las gazatíes con cáncer tienen muchos problemas para que Israel les conceda permiso para ser tratadas fuera de Gaza.
  • El otro ámbito en el que se ha avanzado mucho es el acceso a la educación

Actualmente las mujeres son mayoría en los centros de educación superior de Palestina. Tienen un alto nivel educativo, pero el problema viene cuando salen de ese sistema educativo y chocan de bruces contra una sociedad y un mercado laboral tremendamente sexistas

Las mujeres en Palestina son apenas una quinta parte del mercado laboral y ocupan los peores trabajos, además. Está muy arraigada la idea de que su lugar está en casa cuidando de la descendencia. Los hombres, por su parte, trabajan y lideran la lucha por la independencia. Cuando son encarcelados por Israel, las que cargan con el peso de absolutamente todo son las mujeres. 

Hay aquí una diferencia: 

  • Cuando son ellos quienes vuelven de la cárcel, lo hacen como héroes.
  • Cuando son ellas las que salen de la cárcel (porque de Israel no se libra ni dios) sufren el estigma y la duda de si seguirán siendo puras o las habrán violado los israelíes. 

Los abusos en las cárceles israelíes son una realidad que sufren las mujeres el doble que los hombres. Como todo. 

También en la política palestina son poquísimas las mujeres, por cierto. Si es que va todo de la mano. Es una situación invivible a muchos niveles.

Existen movimientos de mujeres feministas al menos desde finales de la década de 1970.  Un poco divididos, porque al final, en Palestina, la lucha por la emancipación nacional es algo que se entiende que está como por encima de todo lo demás, entonces los grupos feministas están a menudo ligados a partidos y algo enfrentados entre sí. De todas formas, el mayor reto que se les plantea en este sentido es esa involución conservadora de la sociedad que os decía. 

En Gaza, Hamás ha creado su propio movimiento de mujeres y no son precisamente feministas sino todo lo contrario, abogan por una vuelta, todavía más, a los roles de género tradicionales y al lugar que le reserva a las mujeres en la sharia.

La ocupación israelí, claro, empeora notablemente la situación de las mujeres. 

Por muchísimos motivos:

  • Esas frecuentes detenciones de los maridos que las ponen en una situación dificilísima, por ejemplo. 
  • La restricción de movimientos derivada de la ocupación, que afecta mucho más a la libertad de las mujeres por esa sociedad tan patriarcal. 
  • Y luego están ya los abusos concretos, claro. Por ejemplo, no son pocas las denuncias de abusos por parte de los soldados israelíes en los checkpoints

Esta semana estuvo en la prensa el caso de un comandante israelí que violaba a cambio de permisos de trabajo, y que en este caso sí ha sido condenado. Muchos quedan impunes, claro. 

También es evidente la violencia en las cárceles, y la violencia vicaria que los israelíes ejercen en las mujeres palestinas a través de sus criaturas, agrediéndolas y torturándolas incluso delante de sus madres.

Por otra parte, las cifras de violencia machista en Palestina son tremendas. La situación de excepción y el clima general de violencia y frustración siempre potencian la violencia sobre las mujeres. En 2011, el centro de estadísticas de Palestina hizo una encuesta sobre esta violencia y los datos fueron tremendos. 

Sobre todo en Gaza, donde un 35% de las encuestadas casadas declaró haber sufrido violencia física a manos de su marido en los 12 meses previosy un 40% de las no casadas afirmó haber sufrido violencia por parte de familiares varones. Además, solo el 0.7% contestó que, en caso de sufrir violencia, lo denunciaría a las autoridades. Ese es el nivel de confianza que hay en esas autoridades y el nivel de tabú que persiste con este tema

Una nueva encuesta en 2019 volvió a dar datos similares: en Gaza el 38% de las casadas decía haber sufrido violencia por parte de su marido en los 12 meses previos, y en Cisjordania ese porcentaje se reducía al 24%. Si esos son los datos, imaginad el resto del iceberg.

Existen en Palestina algunos centros de acogida para víctimas de violencia, en Belén y en Ramala, y también algunos centros específicos para denunciar y ocuparse de casos de violencia machista. Aquí desde luego la presencia de ONGs internacionales y de la ONU ayuda. Pero claro, no es nada fácil ser eficientes. Para empezar, es muy difícil para una mujer que viva en un sitio alejado de alguno de estos centros ir hasta allí. Para seguir, como hay zonas que controla la Autoridad Nacional Palestina y otras que controla Israel, pues es un auténtico caos. Las autoridades palestinas no pueden investigar un caso de violencia si ha sido en una zona controlada por Israel, por poner un ejemplo.

En 2020, el Centro de Asesoramiento Jurídico y Orientación para la Mujer, que es una ONG palestina con mucho recorrido, registró 19 mujeres asesinadas por sus parejas en Cisjordania y 18 en GazaPara 4.8 millones de personas pues imaginaos lo que son estas cifras, ¿no? Estaríamos hablando de más de 350 asesinadas en España, proporcionalmente. 

Es cierto que ese 2020 se notó un repunte por la situación de confinamientos y demás por el COVID, pero vaya, que entre 2015 y 2020 se han contabilizado 149 feminicidiosY eso que la contabilidad es difícil porque muchas veces, en Gaza sobre todo, se disfrazan las causas de muertes por otros motivos. Pero es que todavía más preocupante es cómo se están tratando esos casos de feminicidio

No existe ningún tipo de protección legal específica contra la violencia machista. Se redactó una ley de protección familiar hace 15 años que no se llegó ni a aprobar, pero es que las medidas puntuales que se aprueban luego se aplican a medias o, en el caso de Gaza, directamente no se aplican porque allí gobierna Hamas. Por ejemplo, en 2018 se prohibió la reducción de penas a los asesinos en casos de asesinato por honor, y se quitó también la ley que permitía a un violador no ser castigado si se casaba con su víctima

Pero esto no aplica en Gaza, y en Cisjordania sólo a medias. 

Por ejemplo a mediados del año pasado hubo un caso en Cisjordania que generó mucha indignación: el asesinato de Razán Moqbel por su prometido, que fue detenido por ello pero se libró porque su familia acordó el pago de una compensación económica con la familia de la asesinada. O sea que las costumbres tradicionales todavía a veces quedan por encima de la ley. Y hablamos de que en 2016 hubo por ejemplo 23 mujeres y niñas asesinadas “por honor” en los territorios palestinos, no es que sea algo aisladísimo.

Con el tema de los matrimonios, en toda la sociedad palestina todavía son frecuentes costumbres como los matrimonios forzados o el pago de la doteY muy frecuentes también los matrimonios de mujeres antes de los 18 años: el 27% de las palestinas casadas se ha casado antes de esa edad. Por suerte, estos matrimonios con menores se prohibieron en 2019. Al menos en teoría. 

Por otra parte, como en otros países musulmanes que hemos visto, las mujeres lo tienen más complicado a la hora de iniciar el divorcio, solo lo pueden conseguir en una serie de supuestos que tienen que probarSe le suma que el estigma social es grande. Quedan muchas otras discriminaciones a nivel legal, muy en la línea ya os digo de las que hemos visto en otros países musulmanes, por ejemplo, el hecho de que las hijas hereden la mitad o un tercio de lo que heredan los hijos varones. Y en casos de divorcio les resulta complicado poder acceder a una pensión económica, y no digamos ya a la custodia de las criaturas.

El aborto está prohibido en toda Palestina, aunque más penado y perseguido en Gaza, donde el problema con los abortos clandestinos es de auténtica gravedad, según las ONGs, porque estadísticas al respecto no tenemos. En Cisjordania, aunque sea ilegal también, en la práctica sí sabemos que se hacen abortos en supuestos extremos como una violación o riesgo para la salud de la madre, al menos en algunas ciudades. La prostitución es ilegal en toda Palestina, aunque se sabe que sobre todo en Ramala, donde están también los organismos internacionales, hay mujeres prostituidas. 

En cuanto a los derechos de las personas no hetero, brillan por su ausencia, como imaginaréis: en Cisjordania la actividad sexual homosexual no está criminalizada, aunque socialmente las trabas y el tabú que pesan sobre ella son infinitos, y en Gaza sí, la homosexualidad está directamente penada hasta con 10 años de cárcel. 

Ilustraciones > Canina Walls

un podcast de