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Situación de las mujeres en Marruecos

*Situación de las mujeres en Marruecos aparece en el podcast:

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A pesar de que España tuvo colonizado parte de Marruecos hasta hace 70 años, de que la marroquí es la minoría nacional más importante aquí o de que Marruecos es un socio comercial muy importante, creemos que es un país al que no se le presta mucha atención más allá del tema fronterizo y migratorio.

Marruecos tiene 37 millones de habitantes, un PIB per cápita que a valores de paridad del poder adquisitivo es unas cuatro veces inferior al español y un Índice de Desarrollo Humano (IDH) también muy por debajo del de los países europeos. Políticamente tiene un régimen híbrido. Se vota un parlamento cada cinco años por sufragio universal -las mujeres tienen derecho a voto desde 1963- pero el Rey Mohammed VI mantiene muchísimos poderes no sólo como jefe del Estado sino también como máxima autoridad religiosa.

Marruecos no es ni mucho menos una democracia, las libertades civiles están muy restringidas, la oposición al régimen es represaliada, y no hablemos ya del tema del Sáhara Occidental ocupado ilegalmente, al que dedicaremos un espacio en la quinta temporada.

Empezamos con algún dato general sobre la situación de las marroquíes. Por ejemplo, todavía la tasa de alfabetización es de un 83% en hombres y solo de un 65% en mujeres, en números redondos, aunque en las generaciones más jóvenes sí hay ya paridad. Otro dato es que actualmente, en el parlamento marroquí, las mujeres son poco más del 20%, y eso gracias a que hace unos años se les reservó una cuota por ley. En el gobierno, solo hay 4 mujeres para 23 puestos ministeriales, y además ninguna lidera los ministerios más importantes. Están al frente de ministerios como el de Familia, o como el de Turismo, que o bien se consideran ámbitos más apropiados para la mujer, o bien tienen una proyección exterior para la que interesa poner ahí a mujeres que den una imagen aperturista.

La realidad del mercado laboral también es súper ilustrativa de la fuerte cultura patriarcal del país. Prácticamente 8 de cada 10 mujeres de Marruecos, de entre 15 y 65 años, no tienen trabajo ni lo buscan. Ocupan ese espacio que les reserva el patriarcado en la casa, cuidando del marido y de las criaturas. Además, la presencia femenina en puestos de liderazgo empresarial, en el alto funcionariado, etc. es mínimo. Os pongo un ejemplo: en 2014, que es el año para el que he encontrado cifras, había unos 4.000 jueces en Marruecos y alrededor de 1.000 eran mujeres. Pero entre los 200 puestos más importantes de la judicatura marroquí, sólo había diez mujeres. Y eso que Marruecos ha sido un país pionero dentro del ámbito musulmán a la hora de permitir que haya juezas.

Dentro de lo que es el mundo árabe, se suele considerar a Marruecos como un país avanzado en cuanto a derechos de las mujeres. El Código de Familia (Mudawana) de 2004 fue interpretado como una avance progresista importante, porque dificultaba la poligamia, facilitaba que las mujeres pudieran iniciar un proceso de divorcio, fijaba en 18 años la edad mínima para contraer matrimonio… Pero estos apartados del Código de Familia contemplan excepciones, y por esa puerta al final se cuela de todo para poder continuar con el tradicional sometimiento de las mujeres.

El tema del matrimonio es un ejemplo perfecto. La ley dice que se estudiarán minuciosamente casos especiales de matrimonios de menores. Pues bien, son entre 20.000 y 40.000 los matrimonios de menores que se vienen celebrando cada año en Marruecos. Y muchas casadas por imposición familiar.

Con todo, en Marruecos ha habido avances, muchas veces gracias a movilizaciones del movimiento feminista, que es bastante activo y tiene mucha historia detrás, como sabemos. A golpe a veces de casos de abusos machistas muy mediáticos, las presiones de estos grupos con apoyo internacional, han ido consiguiendo cambios. Alguno de esos casos seguro que os sonará, como el de Amina, la chica de 16 años que se suicidó en 2012 para evitar casarse con su violador, porque el código penal marroquí contemplaba que un violador quedaba libre de cargos si se casaba con su víctima. Horroroso. Fue la lucha feminista quien consiguió que finalmente en 2014 se cambiase el código penal para acabar con esta aberración.

Otro caso muy sonado fue el de la llamada “manada marroquí”: el secuestro, la tortura y la violación en grupo, por 13 jóvenes, de Kadiya, una chica de 17 años, en un pueblo de Marruecos en 2018. Un caso horrible que encendió también un movimiento colectivo de mujeres bajo el lema “Yo no me callo”. Ese mismo año de 2018 se produjo un avance importante con la llamada “Ley Hakkaoui”, promovida por la entonces Ministra de Solidaridad, Mujer, Familia y Desarrollo Social, Basima Hakkaoui. Esa ley prohibió los matrimonios forzosos, el acoso a mujeres en lugares públicos, y endureció las penas para algunos tipos de violencia contra las mujeres. Pero de nuevo, una cosa es la ley, y otra cómo se aplica. Y esta en concreto pues parece que no se aplica mucho.

El acoso callejero a mujeres, por ejemplo, sigue siendo uno de los problemas más visibles y extendidos en un país en el que según una encuesta del propio Ministerio de Familia dada a conocer en 2019, más del 50% de las mujeres son conscientes de haber sufrido violencia machista pero solo el 6.6% se atreven a denunciarlo.

En general, todos los aspectos del machismo institucionalizado que vemos en otros países con patriarcados islámicos se ven también en Marruecos. El aborto es ilegal salvo que esté en riesgo la salud de la madre o en casos de violación, incesto o deterioro fetal. Estos supuestos se introdujeron en 2016, en parte gracias a la presión de una asociación contra los abortos clandestinos, porque en Marruecos se venían produciendo hasta 800 al día. Al día.

El problema no parece haberse solucionado del todo y todos los años hay decenas de detenciones por abortar. Hace justo un año trascendió por ejemplo la detención en Marrakech de un médico, varias enfermeras y varias mujeres por haber practicado abortos y en el caso de las mujeres por haber abortado. También fue sonada en España la condena en 2019 de una periodista marroquí, su novio y el médico que le practicó un aborto. En el caso de ella y de su novio se les sumaban cargos por haber mantenido relaciones prematrimoniales, que también es ilegal. Este caso también provocó una reacción de las feministas, publicándose un manifiesto promovido por 500 activistas que se declararon “fuera de la ley”, denunciando la hipocresía y lo rancio de las leyes que en Marruecos coartan la libertad sexual.

Es legal la poligamia para los hombres pero debido a limitaciones que el gobierno impulsó en 2004, solo los hombres ricos pueden tener una segunda esposa. El adulterio es un delito muy grave, de hecho, en 2018 se persiguió a casi 15.000 personas por tener relaciones sin estar casadas, y hubo más de 3.000 detenidas. Al final se trata de un delito al que no se presta mucho interés cuando lo hace un hombre pero la llevas clara si eres mujer. Además se usa para criminalizarlas, para desacreditarlas y quitarles a las criaturas en procesos de separación. Porque el divorcio, aunque es legal, es un proceso que cuenta con muchas trabas, sobre todo si es la mujer la que quiere divorciarse. Empezando por la enorme dependencia económica de las mujeres en Marruecos -como os decía pocas trabajan- que en el caso de las herencias heredan la mitad que los varones…

Las madres solteras en Marruecos son poquitas y tienen una situación muy dura encima. Ahora han puesto en marcha un proyecto muy bonito, una radio por y para madres solteras en Marruecos en la que se comparten experiencias, se da asesoría jurídica y psicológica… “Radio Madres en Línea”, se llama la iniciativa si lo queréis buscar.

Bastantes feministas denuncian que el peso de la religión y del fundamentalismo religioso está aumentando y que las mentalidades de la sociedad son hoy más cerradas que hace 30 o 40 años. Esto también lo describe a la perfección Najat El Hachmi en su libro. Siempre han hablado por nosotras.

En el tema de la vestimenta no es nunca lo peor pero sí es lo más visual de esta tendencia. En 2018 tuvo mucho eco una campaña en redes que se llamaba “Sé un hombre y tapa a tus mujeres” y buscaba impedir que las mujeres se bañasen en bikini en las playas. Que luego fue contestada por una contracampaña feminista bajo el lema “Sé una mujer libre”. El velo, eso sí, no es obligatorio en Marruecos, y hay que decir que es el propio gobierno el que lleva años intentando combatir la tendencia dentro de los sectores salafistas de introducir en Marruecos el velo integral.

Y los dos últimos aspectos que quería comentaros se refieren a la prostitución y a los derechos de la comunidad LGTB. La prostitución es ilegal, pero la realidad es que el país es un conocido destino de turismo sexual. Sobre todo la zona de Marrakech. Se estima que hay entre 50 y 75.000 mujeres prostituidas. Y no pocas menores: de hecho, Marruecos tiene también, como Tailandia, la triste reputación de ser un destino turístico para pedófilos.

En cuanto a la comunidad LGTB, nos encontramos que como en otros países con patriarcado islámico, las relaciones entre lesbianas y gays están prohibidas y penadas con la cárcel. La persecución no es tan dura como en otros países, se hace la vista gorda sobre todo en zonas más turísticas, pero ahí está. Un caso sonado fue en 2016 el de la detención de dos chicas por besarse en una foto, que al final fueron liberadas después de una campaña internacional en redes en torno al hashtag #freethegirls.

En 2017 por ejemplo hubo 197 personas detenidas bajo acusaciones de homosexualidad. Aparte del posible castigo que dicte un juez, se suelen publicitar estas detenciones de personas por homosexualidad en sus entornos, como castigo, para avergonzarlas, estigmatizarlas, etc. Por cierto, como curiosidad, el colectivo LGTB marroquí publicaba aquí en España una revista llamada “Mithly”, que luego se distribuía en Marruecos clandestinamente. No he encontrado información de si sigue editándose.

Ilustraciones > Canina Walls

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