S es hondureña, tiene 25 años y tres criaturas. Podría haber tenido una cuarta, pero pidió ayuda en secreto para abortar. No pidió ayuda a su entorno, como ella misma relata «mi propia madre me hubiera mandado presa». S abortó aun cuando el tema del aborto en Honduras debe reservárselo una a sus propios pensamientos. El miedo es tanto y hay tantas mujeres encarceladas por haber abortado que S no quiso que su voz apareciera en un podcast al otro lado del océano. Así que leímos parte de su testimonio.