Ayer leía la columna de Juana Gallego en este mismo medio y, aunque entendía su frustración -que comparto-, no paré de negar con la cabeza. Desde el mismo título hasta el punto final.
Juana, en su artículo, denuncia la soledad de las feministas, y hace un peregrinaje por las instituciones, colectivos y personas que «nos han abandonado» en cuanto la moda ha pasado a ser otra: el neoliberalismo disfrazado de feminismo.