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Recomendación semanal: «El amor estéril»

La Interpol, en 1997, advirtió al Gobierno (en ese momento del PP) de la entrada en España de un asesino y agresor sexual muy peligroso. Nadie le hizo el más mínimo seguimiento. En Inglaterra era hasta conocido, tenía su propio apodo: «El estrangulador de Holloway». Atacaba a mujeres, ni que decir tiene, claro.

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