La existencia de la prostitución es un tema que suele ser debatido desde perspectivas legalistas o económicas, obviando a menudo las profundas implicancias éticas y sociales que conlleva. Solemos escuchar pretextos muy manidos como «lo hacen porque quieren», «prefieren esto a limpiar escaleras», «ahí ganan más dinero que de camareras», «debería legalizarse y el PIB del país crecería», etc. ¿Quién no ha escuchado estos «argumentos»? Y ahora más que nunca, ya que el PSOE prepara una ley «abolicionista» de la prostitución.