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Ninguna oportunidad

El trabajo más jugoso y mejor pagado para la población presa está en la cocina. En la prisión Mas d’Enric, ese puesto lo ocupaba un hombre condenado a 11 años por degollar a una mujer prostituida (sale increíblemente barato degollar a según quien). En la cocina, obviamente, no solo hay presos, también hay personas que trabajan para dar los servicios necesarios para el mantenimiento y funcionamiento de la prisión.