26/20/2023
Hemos crecido con la idea de que exagerar es casi como matar a alguien. Andamos siempre con miedo de haberle puesto un puntito más de importancia a lo que no lo merecía, especialmente las mujeres, paralizadas doblemente por el género. Ese «no exageremos» mental, ese mensaje de que se puede ser de todo menos exagerada/o. Parece incluso el antónimo de civilizada/o. Y ahí entra también la parálisis de no molestar ni a los fascistas. ¿Cómo le vamos gritar «fascista» a un fascista? Pues menudo caos sería eso. Nada, que no, que no es civilizado. No sería conveniente hacer eso si queremos mantener la paz social, la convivencia, el bienestar. Parece que hay que dejar a los fascistas tranquilos, que hagan sus cositas fascistas en paz, y es más: enseñar a nuestras criaturas que hay que respetar todas las opiniones. Incluso las de aquellos que quieren colgarnos de un muro. Eso es lo civilizado.