26/9/2023
Tengo una amiga que me sigue haciendo el mismo juego que me hacía de pequeña. El «juego» en los 90 consistía en decirme, por ejemplo:
– ¿Qué prefieres: comer tierra o darle un beso a Fulanito?
– «Ninguna de las dos cosas», decía yo, con el morro torcido.
– «Si no eliges, te mueres», proseguía ella con los ojos muy abiertos, forzando una respuesta por mi parte, haciéndome bajar a un barro que me daba asco.
Y yo bajaba al barro, y me imaginaba las dos opciones.