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Situación de las mujeres en Portugal

*Situación de las mujeres en Portugal aparece en el podcast:

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Portugal es una república desde hace más de un siglo. No tienen rey desde el año 1910. Su poquito de envidia por ahí. El país sufrió una dictadura durante casi cincuenta años, la cual desintegró una revolución en 1974. Desde 2015 gobierna Antonio Costa, del Partido Socialista, sostenido por el Partido Comunista Portugués y por el Bloque de Izquierdas. Aquí, como veis, también hay bolivarianos narcocomunistas, pero, vaya, la mayoría de la gente no tiene ni idea. 

El gobierno portugués ha hecho una gestión de la crisis económica heredada de los fachas anteriores que los ha llevado a portadas de otros países, y se le llama, desde hace años, el “milagro portugués”. Incluso su gestión del coronavirus se ha considerado bastante mejor que los países en situación similar.

Portugal no tiene un problema con la ultraderecha como el que tenemos en EspañaY a lo mejor algo tiene que ver cómo acabó su dictadura y cómo acabó la nuestra. El equivalente allí de VOX, un partido que se llama Chega!, tiene ahora mismo un solo diputado nacional. El tipo se sienta en su escaño, nadie lo escucha, juega al candy crush y pa su casa. 

Aquí, sin embargo, ya estamos sufriendo las consecuencias del auge de VOX aunque no hayan tocado gobierno. Hace apenas unos días, por ejemplo, se publicaba el último barómetro “Juventud y Género”, que entre otras cosas señala que uno de cada cinco jóvenes españoles considera que la violencia machista es, y cito “un invento ideológico”. El doble, amigas, el doble que en 2017

Antes de profundizar sobre la situación de las mujeres en Portugal, quiero haceros una puntualización previa. Sabéis que hasta 1975, Portugal era todavía un gran imperio ultramarino, controlaba territorios como las actuales Angola, Mozambique, Timor Oriental y Macao, territorio chino. 

La dictadura portuguesa se negó a aceptar la descolonización de estos territorios, sobre todo de los africanos, y estuvo en guerra contra quienes luchaban por la independencia desde los años 60. Esta fue una de las causas de la revolución de 1974 contra dicha dictadura, por parte de un ejército y una sociedad hartas del coste terrible que tenían esas guerras contra la independencia. No hablaremos de la situación de las mujeres en esas colonias, lo haremos cuando tratemos esos países, pero sí diremos que era en general nefasta, porque Portugal impuso un régimen de explotación muy duro y no se preocupó por mejorar la vida de la población local. Cuando se independizó Mozambique en 1975 la práctica totalidad de la población femenina era todavía analfabeta, por poneros un ejemplo.

Hoy nos centraremos en el Portugal peninsular. Allí la historia de emancipación de las mujeres ha sido hasta cierto punto paralela a la española, ya lo recordaréis que la temporada pasada, que nos hicimos una serie sobre historia del feminismo en España. La primera pelea de las vecinas portuguesas, como en el resto de países, fue el acceso de las mujeres a la educación

Una lucha en la que destacaron nombres como los de Angelina Vidal, Alice Pestana o Francisca Wood. A Wood, además, se la considera como la fundadora del primer periódico feminista de toda Europa, en la década de 1890. La del acceso a la educación fue una pelea dura, hasta el punto de que la primera mujer en licenciarse en la universidad en Portugal, Domitila de Carvalho, no lo hizo hasta 1894Era una facha, las cosas como son, incluso llegó a ser diputada durante la dictadura, pero lo cierto es que peleó mucho por promover la causa de la educación femenina. 

A día de hoy, en Portugal, todavía hay un 5% de mujeres analfabetas, mientras que el analfabetismo masculino es la mitad, el 2,5%. En las generaciones más jóvenes ya sí se ha logrado la paridad y actualmente incluso hay más mujeres universitarias que hombres, una pauta que vemos repetirse país a país. Más mujeres tituladas, pero muchísimas menos mujeres con cargos de verdadero poder en cualquier esfera que miremos.

La lucha sufragista también tiene una larga historia en Portugal. Ese periódico feminista pionero de Francisca Wood que os mencionaba ya defendía el voto de la mujer, y desde principios del siglo XX empezó a haber un movimiento sufragista más organizado, en torno a asociaciones como el Conselho Nacional das Mulheres Portuguesas, fundado en 1914. 

Es un tema curioso este, primas, porque en 1911 hubo una mujer, una médica feminista que se llamaba Carolina Beatriz Angelo, que consiguió votar en las elecciones constituyentes de la Primera República Portuguesa, proclamada unos meses antes… ¿cómo lo hizo? aprovechándose de una laguna legal provocada por el propio machismo de la sociedad.  Los señores no habían ni considerado que en algún momento a una señora le diera por votar, así que se limitaron a decir en la ley electoral que podían votar todos los cabezas de familia que supieran leer y escribir. Y esta médica, que era viuda y tenía una hija menor a su cargo, era cabeza de familia, sabía leer y escribir, así que votó. Bueno, pues inmediatamente después, en 1913, se sacó una nueva ley electoral que ya sí negaba específicamente el voto a las mujeres. No fuera a ser.

En 1926, tras el golpe de estado de António de Oliveira Salazar, se instauró una dictadura autoritaria, corporativista, muy en la línea de lo que fueron en España las dictaduras de Primo de Rivera y luego de Franco, y el país experimentó varios cambios en cuanto a la forma concreta del Estado. Esta dictadura duró hasta 1974, casi 50 años, amigas, ese año se produjo la Revolución de los Claveles, que abrió las puertas a la democratización. Durante esta dictadura el papel de la mujer os lo podéis imaginar. Era de hecho similar al que le reservaba el franquismo. Madre, esposa, sometida al marido… 

También en la dictadura portuguesa la Iglesia tuvo un peso enorme, ¿cómo no?, Portugal es un país muy católico, más que España, y a día de hoy la Iglesia sigue teniendo muchísimo poder. Una diferencia entre las dictaduras española y portuguesa es que esta última permitió votar en 1931 a algunas mujeres, concretamente a las que tenían educación secundaria, y en 1968 les concedió el pleno derecho a voto. Pero en todo caso no eran elecciones reales, ni democráticas. ¿Cómo de fraudulentas serían, que en las legislativas de 1945 se retiraron de la candidatura todos los partidos para denunciar el tongo?, pero nada cambió. Cosas de las dictaduras, claro.

Fue con la llegada de la democratización cuando las mujeres empezaron a ganar derechos de verdad, y se empezó el camino hacia la igualdad. En 1975 se legalizó el divorcio, con una ley que, de todas formas, no lo ponía del todo fácil y que tuvo que ser revisada en 2008; en 1977 se corrige el código civil para garantizar la igualdad, acabando con el “poder marital” que asistía a los maridos hasta entonces y en 1982 se descriminalizó el adulterio.

La legalización del aborto costó muchísimo más. En 1998 se celebró un referéndum para sacar adelante una ley de aborto libre y los portugueses votaron en contra. Hubo que esperar casi diez años, hasta 2007, para que un segundo referéndum sacase adelante el aborto libre, concretamente durante las diez primeras semanas de embarazo. En España ya sabéis que es hasta la semana 14. Después de esos plazos pues ya solo se puede abortar en los supuestos de violación, malformación o riesgo para la salud de la madre.

La llegada de la democracia también abrió a las mujeres las puertas de la representación políticaEn la dictadura alguna había llegado a tener algún cargo, pero vaya, anecdótico: en 1975, en la Asamblea Constituyente, entraron ya las primeras 21 mujeres elegidas democráticamente y en 1976 resultaron elegidas las primeras alcaldesas, y no tardó en verse a mujeres con grandes puestos de responsabilidad. 

Podemos mencionar a Lourdes Pintasilgo. Esta mujer procedía de los cuadros de la dictadura y de ambientes muy católicos, pero acabó evolucionando hacia la socialdemocracia. Fue la primera mujer en ocupar un ministerio en Portugal, en 1974, y luego en un breve periodo de 100 días entre 1979 y 1980 fue primera ministra, la segunda mujer en liderar una democracia europea después de Thatcher. Más tarde fue también la primera eurodiputada portuguesa. 

Actualmente, en lo que se refiere a representación política, las mujeres son alrededor del 40% tanto en el Parlamento como el Gobierno portugués, y algo menos en las asambleas regionales. Esto es en gran medida gracias a las leyes de paridad electoralLa primera, de 2006, establecía que cada sexo copara como mínimo una tercera parte de las listas de los partidos, y en 2019 se revisó para elevar ese porcentaje al 40%, que es lo que tenemos también en España.

En el mercado laboral la participación femenina aumentó muchísimo a raíz de la democratización y actualmente es cercana a la de los hombres (73% ellas 78.7% ellos), pero de nuevo y como en tooodos los países nos encontramos con que los trabajos a tiempo parcial están feminizados: en los puestos importantes hay muchos más hombresEn los consejos directivos de las grandes empresas, por ejemplo, los hombres son entre el 75 y el 80%. Según los últimos datos de Eurostat, las mujeres cobran de media un 16.3% menos que los hombres. Unos 150 o 200 euros brutos menos al mes. En 2018 se aprobó una ley muy avanzada para obligar a las empresas a garantizar una igualdad salarial efectiva, pero solo se aplica a las empresas que superan las 50 personas en sus plantillas. Es decir, el 5% de las empresas portuguesas. Entonces, pues bueno… 

De cara a favorecer la igualdad laboral efectiva, sería interesante, entre otras cosas, que salieran adelante los permisos de paternidadPorque actualmente los padres tienen 15 días de baja tras el nacimiento de la criatura y ya. Las madres sí tienen tres meses de baja con el 100% del sueldo o cinco meses con el 80% del sueldo. Eso, como sabemos, favorece la carrera laboral de los señores. También sabemos que equipararlo por completo tampoco es la panacea, porque todos los demás condicionantes sociales y estructurales siguen ahí poniendo la carga de la crianza sobre las mujeres. Ni que decir tiene que quienes paren y tienen que recuperarse son las mujeres. Además, la sociedad portuguesa es particularmente conservadora y eso pesa mucho en el rol social de la mujer. Como dato os diré por ejemplo que el 73% de las tareas domésticas recae sobre las mujeres, que pasan unas 6 horas de media atendiendo la casa y a las niñas cada día, según un estudio de 2019.

Tema ineludible y fundamental, primas: la violencia machistaDesde 2004 hasta finales de 2020, ha habido nada menos que 564 feminicidios en Portugal, algo más de treinta cada año según el Observatorio de Mujeres Asesinadas de la Unión de Mujeres Alternativa y Respuesta, una organización feminista portuguesa con muchísimo recorrido. Son cifras muy altas, porque Portugal tiene solo diez millones de habitantes, casi 5 veces menos que España. En muchos de esos feminicidios, para sorpresa de nadie, sí había denuncia previa, y eso que solo entre el 8 y el 10% de las víctimas denuncian en PortugalOtro dato: de esas denuncias, solo prosperan y llegan a los tribunales un 15%. 

En los últimos años el feminismo portugués está on fire intentando que se reconozca legalmente el agravante que supone que esos asesinatos de mujeres los cometan hombres, y es que no hay todavía una ley de violencia machista como tal, sino sencillamente una ley de violencia doméstica que data de 2011. 

La concienciación social sobre la necesidad de avanzar en esto ha aumentado sobre todo a raíz de algunos casos lamentables, como el juez que en 2017 justificó a un marido que había maltratado a su mujer porque había cometido adulterioO el  asesinato en 2019 de una niña de dos años y de su abuela materna por parte del progenitor de la criatura, como venganza contra su exmujer, después de que esta le hubiese denunciado en varias ocasiones y de que esas denuncias hubieran sido archivadas. 

Al calor de casos de este tipo pues se está empezando a reaccionar. Así, por ejemplo, en 2019 Portugal se convirtió en el octavo país europeo en determinar por ley que toda relación sexual sin consentimiento es violación. También después de que el año anterior hubiera una ola de indignación cuando un juez de Oporto consideró que dos hombres violaran a una joven inconsciente no eran culpables de violación. Cómo te quedas. Hay más ejemplos judiciales asquerosamente misóginos, primas. Os dejaré en el descriptor del programa el link a una ponencia en la que se explican varios.

Un tema particular sobre la violencia machista que me gustaría comentar también en el caso portugués es el de la mutilación genital femenina. En Portugal se prohibió y penalizó con una ley específica en 2015, aunque antes ya se consideraba un delito que atentaba contra la integridad física. Se estima que actualmente hay más de 6.000 niñas migrantes en Portugal en riesgo inminente de sufrirla. En España se habla de unas 18.000 niñas en riesgo, por ejemplo. Aunque realmente es muy difícil llegar a conocer estos casos y la magnitud del problema, porque todo esto se oculta, claro. Últimamente, el servicio de salud portugués viene detectando más de cien casos de mutilación cada año. 

Y ya para terminar, pues unas palabras como siempre sobre prostitución y sobre derechos LGTBLa práctica de la prostitución es legal en Portugal, pero es ilegal que terceros se lucren de ella, es decir, los prostíbulos y el proxenetismo están prohibidos. En España ya sabéis que la situación es más bien de alegalidad, podríamos decir. En todo caso, en Portugal también hay mucha prostitución. Alrededor de unas 30.000 prostitutas se estimaba que había antes de la crisis económica de 2008, la mitad o más extranjeras, y con la crisis esa cifra aumentó sin que sea posible ya dar datos concretos. 

En cuanto a derechos de las personas no hetero, la situación legal es medio buenaHay leyes antidiscriminación, se permite el matrimonio y la adopción para parejas del mismo sexo. Sigue habiendo, eso desde luego, bastante rechazo social, no es que lo tengan tampoco fácil. Sí quiero mencionar, por una parte, que en Portugal todavía no hay ninguna ley que prohíba las infames terapias de conversión. Lo que sí hay, por supuesto, es una ley de autodeterminación de género desde 2018. Eso que no falte. Sí diré que la ley trans portuguesa tiene diferencias importantes con el famoso proyecto español, os colgaré en la web un artículo donde se analiza, pero en resumen podemos decir que la ley portuguesa, al menos, tiene requisitos para las y los menores que dicen querer transicionar.

Ilustraciones > Canina Walls

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