bola_cristal_72ppp-min

Audre Lorde

*Audre Lorde aparece en el podcast:

¡Comparte!

Abrimos el podcast número 86 con una autora poco conocida para todo lo que significó… como tantas otras, en realidad. Hablamos de Audre Lorde.

Audre Lorde nació en 1934 en el barrio de Harlem, en Nueva York. Fue la tercera hija de dos inmigrantes caribeños con los que tuvo siempre una relación problemática, ya que pasaban poco tiempo con ella y con sus hermanas. En especial, a Audre le marcó bastante el trato tenso con su madre, muy estricta y racista con quienes tenían un tono de piel más oscuro que el suyo.

Siendo muy niña, Audre encontró en la poesía un salvavidas para sortear sus problemas de comunicación, ya que era extremadamente introvertida. Además de leer y memorizar poemas compulsivamente, demostró un gran talento como escritora que se desarrolló en el Instituto para niños superdotados al que asistió en su adolescencia. Tras graduarse allí, pasó por varias universidades hasta terminar sus estudios sacándose un Máster en Biblioteconomía en la Universidad de Columbia.

Después de trabajar un tiempo como bibliotecaria, su talento como poeta le permitió asentarse como profesora universitaria. La poesía de Audre está cargada de emoción y de ira y muy vinculada a su militancia, y conecta con las injusticias sociales que veía, sufría y combatía.

Además de poeta, Audre Lorde fue una pensadora compleja y prolífica. No es fácil resumir aquí su pensamiento, pero creo que hay cuatro ideas básicas para entender su feminismo:

  • En primer lugar la interseccionalidad. Audre era mujer, negra, lesbiana, con un cuerpo no normativo y además desarrolló una discapacidad visual. Siempre fue muy consciente de estar en una posición marginal y se dio cuenta de la coexistencia de distintos ejes de opresión, que se retroalimentaban mutuamente y daban forma a cada identidad.
  • En segundo lugar, Lorde hizo mucho énfasis en la importancia de la diferencia. Para ella era sustancial que partiésemos de un reconocimiento de nuestras diferentes opresiones. Veía la diversidad no como algo a separar sino de lo que enriquecerse. Creía que había que buscar puntos en común entre las distintas opresiones para luchar contra el sistema, pero sin homogeneizar las luchas, claro.
  • La tercera cuestión que me parece clave es la importancia que dio al lenguaje como forma de resistencia. Para ella era muy importante que nos expresáramos para visibilizarnos y para entendernos a nosotras mismas y entender nuestras opresiones. Sin embargo sabía que eso no bastaba para convencer al Poder y efectuar cambios, Audre creía que por esa vía no se lograrían nunca cambios profundos. Hay una frase suya muy conocida que explica esto a la perfección: “las herramientas del amo no destruirán la casa del amo”.
  • El cuarto aspecto que voy a subrayar es la importancia que daba también a la experiencia. A nuestras experiencias y a las de nuestros antepasados como forma de entendernos y de articular nuestras luchas. En este sentido, Audre Lorde se adscribió al llamado mujerismo. Quizá hayáis visto a veces ese término de “mujerismo” en boca de catetos para criticar al feminismo, pero en realidad el mujerismo es una teoría social que busca utilizar las experiencias, sobre todo de las mujeres negras, como herramienta para combatir la desigualdad.

Estas ideas y su posición en los márgenes de distintas luchas llevaron en su momento a Audre a polemizar con distintos grupos de activistas. Fue muy crítica por ejemplo con algunas feministas de su generación por considerar que no tenían en cuenta su situación de privilegio como mujeres blancas. Buena parte de sus ideas las podéis encontrar en dos ensayos que también están traducidos al castellano, titulados La hermana, la extranjera y Zami, una biomitografía.

Como activista, el recorrido de Audre fue también enorme, sobre todo dentro del feminismo negro y del feminismo lésbico. Fundó por ejemplo una editorial mítica para publicar a mujeres de color, llamada “Kitchen Table”, también organizaciones para asistir a víctimas de abusos sexuales y violencia machista, etc. 

Su influencia excedió el ámbito norteamericano: fue ella, por poneros otro ejemplo, la que organizó el movimiento de africanos y afrodescendientes en Alemania a raíz de una estancia como profesora visitante en Berlín.

Sus últimos años estuvieron marcados por un cáncer de mama que finalmente se la llevó en 1992. De esa experiencia salió también un libro, Los diarios del cáncer, que acaba de publicar en español la Editorial Ginecosofía. Como veis, es una autora que está recibiendo atención últimamente en el ámbito hispanohablante, aunque insisto, esta atención debería haberla recibido desde el principio, y con la intensidad que merece. Es otro referente que el patriarcado nos robó.

Ilustraciones > Canina Walls

un podcast de